El Olympiacos y el Real Madrid reeditan en Atenas la final de las finales en la Euroliga

En la clásica Atenas, una final clásica. Dos gigantes chocan en el partido por el título más repetido en la historia de la Copa de Europa: Olympiacos-Real Madrid. Será la quinta vez que el conjunto griego y el español se enfrenten en el duelo decisivo (3-1 para el equipo español), una más que los blancos y el Varese en los años setenta. En una época marcada por el ascenso de los nuevos ricos (Hapoel), la apertura al mercado de Oriente (Dubai y Abu Dabi) y el deseo de la NBA de crear franquicias vinculadas al fútbol, y los poderes tradicionales. Este domingo en el OAKA (20.00, Movistar), la maratoniana Euroliga se cierra con un póster eterno.

El favorito lucha contra la maldición: nunca el líder de la fase regular ha conquistado el título. El Olympiacos afronta la ocasión de romper la historia, levantar su primera corona desde 2013, vengarse de la victoria blanca en Kaunas 2023 y Por si fuera poco, le empuja una afición enloquecida que ha cubierto de rojo las casi 19.000 butacas verdes del OAKA. El equipo más anotador de Europa (90,5 puntos por encuentro) es un transatlántico dirigido por Georgios Bartzokas y forrado de estrellas como Fournier, que regresó hace dos veranos de la NBA, y Vezenkov, el jugador más valorado, segundo máximo reboteador y tercer artillero.

El Olympiacos exhibe dinamita por dentro, precisamente donde el Madrid ha descubierto un boquete por las lesiones de Tavares y de Len antes de la Final Four y de Sin sus tres cincos, caídos en un trágico intervalo de 24 días, Scariolo debe reformular el juego interior con Lyles como hombre grande (2,06m) y las alternativas de Okeke (2,01m) y el joven Izan Almansa (2,08m), que solo jugó 19 segundos ante el equipo naranja y se ha fogueado en la Liga U. Deck y Hezonja deberán arrimar el hombro en la pintura.

Enfrente, Bartzokas luce a Milutinov (2,13m y 13 rebotes contra el Fenerbahçe), Donta Hall (2,08m) y Tyrique Jones (2,06m). “Físicamente pueden aplastarnos. Por carácter, responderemos”, asegura Scariolo; “no queremos dejar de pelear. Debemos adaptarnos a la nueva realidad a la que nos ha llevado la mala suerte. La competitividad la doy por hecha porque conozco a mis jugadores, que quieren rebelarse y luchar. Yo no quiero ir de víctima. Usaremos nuestras armas. Y si competimos, tenemos una oportunidad”.

El técnico italiano juega su primera final de la Euroliga, . “Para esto he venido. Estaba muy cómodo con la selección, pero cuando el Madrid me propuso esta oportunidad sentí que era lo que buscaba, hacer algo que no he hecho antes y tener, por fin, un equipo para ganar la Euroliga. Es el reto más estimulante”, afirma.

El Olympiacos y el Madrid se cruzan en la final por cuarta vez desde 2013 y por 61ª ocasión en su trayectoria (29-31 para los españoles). Los blancos, cuatro veces en el escalón decisivo en las cinco últimas ediciones, sueñan con su duodécima Copa de Europa. Los griegos no se fían del rey de reyes por más heridas que tenga y recuerdan . “No esperamos un partido fácil, seguro que Scariolo está preparando algo diferente”, avisa Bartzokas; “será una gran batalla, como cada vez en el pasado”.