, elevando su agresividad ofensiva desde el primer minuto y exigiéndose el máximo en defensa, anulando un sinfín de jugadas enemigas con su mera presencia. Con 33 puntos, ocho rebotes, cinco asistencias, tres tapones y dos robos, fue tal la paliza que ni siquiera tuvo que salir a disputar el último cuarto. En un partido muy físico, los Spurs terminaron de romper el choque en el tercer período, cuando lograron distanciarse a 25 puntos (70-45) –la mayor ventaja en toda la eliminatoria– con más de 17 minutos por disputarse todavía. Los Thunder tuvieron un día nefasto en el tiro (33%) y solo pudieron enchufar seis triples en 33 intentos (18%), una combinación de méritos ajenos y deméritos propios.
“Nos golpearon nada más empezar, y ya van dos partidos en que ellos han sido los agresores de inicio. En el anterior encuentro pudimos corregir el rumbo, pero esta noche ya no pudimos”, valoró Shai Gilgeous-Alexander, autor de 19 puntos y siete asistencias. El MVP reinante también observó desde la banda el período definitivo, ya tirada la toalla por su parte. Solo Isaiah Hartenstein, con 12 tantos y siete rebotes, le acompañó mínimamente en una noche donde todos echaron de menos a Jalen Williams y Ajay Mitchell, los otros dos creadores de juego de los vigentes campeones.
El pívot alemán, con ocho puntos seguidos, fue el único visitante capaz de anotar en más de nueve minutos en el arranque del cuarto asalto. ‘Wemby’ superó con 11 tantos la producción del enemigo al completo, y SGA, su antítesis en la eliminatoria, no apareció hasta que los suyos iban 15 abajo para maquillar el desaguisado y marchar 29-18 al término del primer cuarto. El segundo fue un toma y daca constante, pura intensidad de playoffs repleta de fallos a uno y otro lado. El interior francés, eso sí, dejó otro momento para el recuerdo al agarrar el balón con tres segundos en el reloj, dar dos pasos de gigante hasta el centro de la pista y elevarse desde allí para clavarla sobre la bocina.
A pesar de su gran esfuerzo y la euforia del público, los Spurs contaban solamente con nueve puntos de ventaja al descanso (50-41), pero tras el receso aceleraron también en ataque Stephon Castle y Devin Vasell, ambos con 13 tantos en el partido, y la ofensiva de San Antonio despegó para dejar visto para sentencia el choque. De’Aaron Fox, tocado del tobillo, aportó 12 puntos, 10 rebotes y cinco asistencias claves en el devenir del partido. Después de amasar 76 puntos vitales en el tercer asalto, con 34 tantos, otra de las diferencia notables respecto al anterior duelo.
Alejado de la primera fila mediática desde que sufrió un derrame cerebral en noviembre de 2024, el hombre que comandó a los Spurs hasta sus cinco anillos en las tres últimas décadas ha mantenido un papel relevante en el seno de la franquicia. “Él conversa con nosotros y nos da consejos en cada eliminatoria, cada partido. Como siempre, cuando él habla, todo el mundo escucha”, incidía ‘Wemby’. Fox, uno de los veteranos de la plantilla, dijo que jamás había visto una reacción así en todo un equipo, incluidos el cuerpo técnico y el director deportivo. Cuando Popovich entró el otro día al vestuario, mandó un mensaje simple pero contundente: “Sed mejores”. El resultado queda a la vista de todo el mundo.