“Ánimo Usman”. Los jugadores del Real Madrid vistieron antes del encuentro con unas camisetas con un mensaje de apoyo a Garuba. El pívot había salido poco antes del hotel del equipo blanco en silla de ruedas y con una bota Walker en la pierna izquierda después de la grave lesión que sufrió en las semifinales contra el Valencia. A falta del diagnóstico definitivo, en el club temen una baja de larga duración, posiblemente a causa del tendón de Aquiles. Era el tercer pívot que caía en menos de un mes tras las lesiones de Tavares (rodilla) y Alex Len (fascia plantar), una secuencia de desdichas que dejó al conjunto de Scariolo muy mermado físicamente para un duelo tan duro como
Los 16 rebotes menos que capturaron los blancos (42-26) reflejaron esa diferencia de centímetros y músculo que el técnico blanco, Sergio Scariolo, consideró el “factor determinante” para explicar la derrota en el OAKA. “Obviamente eso marcó una diferencia enorme. La desigualdad física era evidente y hay que dar mérito al Olympiacos porque lo han sabido explotar y nos han cogido 12 rebotes ofensivos. A eso no hemos podido responder”, analizó el preparador italiano.
El partido cumplió con el guión que Scariolo había anticipado la víspera. “Físicamente pueden aplastarnos. Por carácter, resistiremos”, había avisado. Y así fue. Los jugadores blancos acabaron derretidos ante Milutinov y compañía pero como era vencer sin grandes pívots al Olympiacos en el OAKA. “Los hinchas pusieron mucha presión en la cancha y solo puedo dar valor a mis jugadores, no solo por el esfuerzo, sino por hacer un gran baloncesto. Compartimos el balón, luchamos y competimos. Nadie nos veía en la final al principio de temporada ni a mitad. Hemos ido escalando y creciendo. Solo hay que ver lo difícil que es llegar al playoff, cuantos equipos se quedan fuera, los dos grandes equipos que no han estado en la final… Cada vez hay más conjuntos en la lotería de los que invierten más para ganar y ser candidatos. Hemos de tener la conciencia de que cada vez va a ser más difícil. Eso lo tenemos que tener claro o nos equivocaremos. Debemos rearmarnos”.
El arbitraje de los últimos segundos, con una retahíla de decisiones muy ajustadas que casi siempre cayeron a favor del Olympiacos, no quiso utilizarlo Scariolo como excusa pese a la evidencia de un ambiente en contra: “En una final así sabes que un impuesto lo tienes que pagar, pequeño o grande”.
El Madrid ha perdido las tres finales que ha jugado esta temporada. En la Supercopa contra el Valencia, y en la Euroliga ante el Olympiacos. El único gran título que falta en el museo de Scariolo se le ha escapado al técnico en su primera final de la Copa de Europa y ahora el entrenador debe arremangarse para rearmar al equipo para luchar por el título de Liga después de una gran fase regular.
“Me he preocupado de que el equipo no baje demasiado la cabeza, un poco sí, pero no demasiado, no hay razón para ello y cuando más la bajas más tardas en levantarla. Necesitamos levantar la cabeza muy, muy pronto. Pero no se trata solo de mentalidad, sino de baloncesto. Cómo competir con una plantilla diferente a la que teníamos y cuestiones físicas y técnicas porque la ACB no perdona. Nadie se conmociona ni se apiada de ti. Hay que salir adelante. Con la cabeza alta”, pidió Scariolo. Las eliminatorias de la ACB están a la vuelta de la esquina.