La canasta de Llull que vive enmarcada en la historia: “La recuerdo todos los días”

“Sergi, ¿la quieres tú?”. Restaban 12,7 segundos en la final de la Euroliga de 2023 en Kaunas cuando Chus Mateo se giró hacia Llull durante el último tiempo muerto. El Real Madrid perdía por un punto ante el Olympiacos y el técnico blanco buscaba al valiente que se jugara la pelota decisiva. Como tantas otras veces, el escolta balear no tembló pese a que no había anotado ni un punto en toda la noche. “Le dije que sí y luego ya no me acuerdo de nada, ni si había algún compañero libre, ni quién me estaba defendiendo, ni cuánto tiempo faltaba”, contaría después una torre de 2,18m. Sloukas falló en la última acción para el Olympiacos y el Madrid ganó por 78-79 su undécima Copa de Europa, la tercera de Llull tras coronarse antes en 2015 y 2018.

“Esa canasta me viene a la cabeza todos los días. Quedará ahí para la historia de la Euroliga. Recorrió el mundo y siempre estará en mi memoria, nunca la olvidaré”, cuenta Llull. La imagen de aquel lanzamiento la tiene enmarcada en casa como regalo de un aficionado. Hoy volverá de nuevo a sus pensamientos en el partido decisivo por el título que Llull jugará por octava vez en su carrera y de nuevo ante el mismo rival que , un Olympiacos que quiere cobrarse la cuchillada. A los 38 años, el capitán blanco ha cedido protagonismo en la pista pero conserva el máximo respeto y ascendencia en el vestuario. “Cuando él habla, todos callamos y escuchamos. Nos mantiene con los pies en el suelo”, afirma uno de los recién llegados, Lyles.

Llull, el único de los jugadores de la final nacido en la década de los ochenta (1987), cumple su 20ª temporada en el Real Madrid tras renovar el verano pasado por un curso y en la que fue dirigido tantos años por Scariolo. En las próximas semanas volverá a decidirse el futuro de un hombre récord, el jugador con más partidos en la historia de la Euroliga, 486, y el máximo triplista de la competición (711 aciertos). Y presente por undécima ocasión en la Final Four. Frente al Olympiacos buscará su 30º título como blanco, solo por detrás de los 33 de Clifford Luyk y los 32 de Rafa Rullán, tras amasar tres Euroligas, nueve Ligas, siete Copas, nueve Supercopas y una Intercontinetal.

“Es una cuestión de hambre, de quererlo más que el rival”, receta Llull a las puertas de otro momento de gloria con la experiencia como aliada. “Ahora lo vivo diferente, no me pongo tan nervioso. Sé cómo son estos días e intento transmitir tranquilidad a mis compañeros. Tengo tres niñas, así que cuando salgo fuera duermo perfectamente”, contaba el capitán en las tripas del OAKA antes del último entrenamiento. “Nadie nos ha puesto en las quinielas para ganar, pero no nos daremos por vencidos ni buscaremos excusas”, añadía el capitán, “nunca sabes cuándo es la última final de la Euroliga que puedas jugar y es una oportunidad bonita para darlo todo e irnos tranquilos”.