El francés Dorian Godon derrota a Tadej Pogacar en Romandía

“Cambia, todo cambia”, canta Mercedes Sosa, un himno que, increíblemente, se podría aplicar al inmovilista y tradicional ciclismo un 28 de abril en el que, en Suiza, Tadej Pogacar estrena bicicleta de contrarreloj y no gana. prestigiosa prueba antaño, que pierde brillo como pierde patrocinadores y corredores: solo 15 equipos,103 corredores en la rampa de salida, minuto a minuto, en el prólogo de las afueras de Friburgo, y un maillot amarillo limpio de publicidad.

Pogacar no se arriesga, no corta el viento en las curvas con su Colnago TT2 talla S, más aerodinámica, un cuadro 550 gramos más ligero que en la TT1, dos vatios menos a 50 por hora, más manejable. cerrado el acto de los Monumentos, pasea pacífico, rostro redondito, por las orillas de lagos y jardines apacibles. Comienza su campaña hacia el Tour en pruebas por etapas en Romandía, una carrera en la que nunca ha corrido y que quiere ganar sencillamente porque no sabe hacer otra cosa, y, además, quiere que su nombre figure en todas las del calendario.

y ya ganó en Romandía hace dos años. Su etapa favorita será, probablemente, la del sábado 2 de mayo, con dos ascensiones y media hasta los 1.508 metros del terrible Jaunpass (7,7 kilómetros al 8,5%), la última, a 15 kilómetros de descenso de la meta.

Todo cambia. Nada parece seguro tampoco camino del Giro, donde, el 8 de mayo, el Ineos estrenará su nuevo nombre y maillot y del que se borran dos de los grandes animadores previstos. No habrá landismo por segundo año consecutivo. Mikel Landa estaba estos días en el Teide preparándose y comprobando que, en efecto, a Jonas Vingegaard le ha dado por vestir calcetines tobilleros, casi invisibles sobre sus zapatillas de pedalear en el volcán, cuando comenzó de nuevo a sentir tanto dolor que se sometió a una resonancia, Así Landa, que ya se rompió en la primera etapa del 25, una mala curva en Tirana, descubrió que sufre una fractura en la pelvis fruto de su caída en la Itzulia, desequilibrado por el coche de los médicos, que le adelantó haciendo rally. Tampoco habrá resurgir de João Almeida, tercero en Italia hace dos años. El portugués, que comenzó el año espléndido en su Volta al Algarve, se vio afectado por un virus después, y no se recupera. Buena noticia para sus compañeros --líder único en la corsa rosa para desafiar a Vingegaard y a Enric Mas que, informa Eusebio Unzue, el dueño de su Movistar, “se prepara a la sombra del Mulhacén”, en Sierra Nevada--, y Pogacar, que le espera para que le ayude en el Tour que será su quinto si Paul Seixas no sigue creciendo.