en la misma medida que Red Bull lleva tiempo jugando con malas cartas, hasta extremos insospechados y muy difíciles de comprender, casi ridículos si atendemos a los últimos acontecimientos que se han precipitado en los despachos de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), que últimamente no dan abasto. A propósito del controvertido cambio de reglamento que entró en vigor esta temporada, y para evitar papelones como el que protagonizó Honda en el anterior (2014) –el constructor japonés, que entonces motorizaba a McLaren, tardó años en ponerse a la altura del resto–, la FIA introdujo el conocido como ADUO, el acrónimo de ‘Additional Development and Upgrade Opportunities’, o sea, una oportunidad adicional para mejorar los motores de combustión interna, aunque esa optimización también puede incorporar algunos componentes de la parte eléctrica, como la batería. Eso es algo que, en un contexto en el que manda el límite presupuestario, puede suponer una bocanada de oxígeno considerable para quien lo necesite.
Cada trimestre de la temporada, la FIA elaborará un ranking que medirá al rendimiento de todos los motores, en base a unos parámetros que se mantienen en secreto, para así evitar intentos de manipulación. Siempre con el modelo teóricamente más competitivo como referencia, los constructores con un déficit de entre el 2 % y el 4 % podrán invertir 2,6 millones de euros extra en el desarrollo de una pieza que, por normativa, está congelada, además de disponer de una actualización este año y otra, el que viene. Si la desventaja se sitúa entre el 4 % y el 6 %, la cifra ascenderá a los cuatro millones de euros, con dos oportunidades o ‘tokens’ por curso.
El domingo pasado, en Mónaco, trascendieron los resultados de la primera medición, que debe servir para meterles mano a los propulsores. Y saltó la sorpresa. Resulta que el motor de Mercedes, –, no fue calificado como el más competitivo. Ese ‘privilegio’, sorprendentemente, se lo llevó Red Bull, que solo ha firmado un podio hasta ahora, después de que la FIA le quitara a Isack Hadjar el que se le otorgó, precisamente en Montecarlo, y se lo devolviera a Pierre Gasly (Alpine), inicialmente penalizado. En el segundo escalón se encuentra Mercedes, mientras que el rendimiento de los motores de Ferrari, Honda y Audi pierden más de un 4% respecto del de Red Bull. El veredicto puso en marcha una batalla en los despachos, con muchos matices, porque otorga a la marca de la estrella todavía más ventaja a nivel estratégico: si tenemos en cuenta el margen contrastado a favor de su monoplaza, Mercedes puede permitirse no tocar su motor y afilar otros elementos, en una artimaña legal que dejaría a Red Bull por delante en cualquier caso, y le volvería a invalidar para aplicar al ADUO, y a optar a introducir mejoras.
Al conocerse los datos, la escudería del búfalo rojo solicitó una , que se ha comprometido a revisar el caso. Si el punto de vista de la Federación no cambia, la tropa de Milton Keynes (Gran Bretaña) no tendrá ninguna oportunidad de tocar su motor. El proceso de revisión comenzó el pasado lunes, y se espera que se resuelva en una dirección u otra, en un plazo máximo de dos semanas.