se sumaron al Real Oviedo y la próxima temporada jugarán en Segunda División. En Primera, entonces, permanecerán el Elche, Osasuna y Levante. En una jornada tan vibrante como cambiante, la permanencia se jugaba en cuatro campos: el Girona empató ante el Elche (1-1), el Levante perdió ante el Betis (2-1), el Mallorca se impuso ante el Oviedo (3-0) y Osasuna cayó ante el Getafe (1-0).
desde la jornada 35, el foco quedó en la zona baja de la tabla. Un descenso pocas veces visto. Nueve equipos se la jugaron el pasado fin de semana. Cinco llegaron con vida a la última jornada. La tensión se repartía en cuatro campos. En ninguno, sin embargo, se respiraba más dramatismo que en Montilivi. Al Girona le había quedado la permanencia reducida a una sola consigna: ganar. El problema es que llevaba siete jornadas sin conocer la victoria. Ante el Elche, que le alcanza con un punto, no hubo reivindicación.
Y eso que la victoria era el único camino del Girona hacia la salvación. Por eso salió a morder al No era una estrategia nueva en el equipo de Míchel, pero sí fue una novedad para los muchachos del entrenador madrileño plasmar la estrategia de siempre con un nivel de presión como nunca. Insistía el Girona por las bandas. Sin asustar. Y, como no se despertaba en el área contraria, se durmió en la propia: Arnau no apretó a Álvaro, que se movió con comodidad y firmó un bonito gol para marcar el 0-1.
El empate del Girona salvó a Osasuna. La semana pasada, en la derrota ante el Espanyol, había convertido una situación cómoda en una semana angustiosa. El gol de Luis Milla agudizó la angustia. Pero Osasuna no reaccionó. Parecía más pendiente de lo que pasaba en Girona que lo que sucedía en Getafe. Algo extraño, porque el único que dependía de los otros resultados era el Mallorca.
Y justamente fue el Levante uno de los que no jugó para el Mallorca. El primer estadio que llamó a la puerta de la calculadora del descenso fue La Cartuja. Abde sorprendió a la defensa del Levante. Era el equipo de Valencia justamente el que había llegado más tranquilo a la cita decisiva: le bastaba el empate y hasta podía salvarse con una derrota. El Levante, sin embargo, llegaba lanzado a Sevilla, sostenido por una reacción tardía que había cambiado el descenso. Y con esa confianza empató Espí. Aunque no la pudo sostener. Fornals marcó el 2-1 en Sevilla. Un gol que se gritó tanto en La Cartuja como se sufrió en Son Moix.