“El dinero no lo es todo”, soltó Cata Coll a TV3 desde el césped del Ullevaal Stadion de Oslo. Con una sonrisa de oreja a oreja se marchó a continuar con la celebración de (4-0), la magnate surcoreana Michel Kang. Más tarde, en la zona mixta, ya con una cerveza a la mitad esperándola a que terminara de hablar con los periodistas, la guardameta concretó el sentido de sus palabras. “Somos unos privilegiados de tener La Masia”, dijo tras un año complicado en el que el club atravesó una época de austeridad, con la limitación del fair play financiero en la Liga española y con una plantilla más corta tras las salidas del verano pasado.
Las circunstancias económicas llevaron a que desde el inicio de la temporada se instauraran dudas sobre si las azulgranas serían capaces de seguiro compitiendo al máximo nivel en la Liga de Campeones. “Hemos ganado en un año difícil. En el vestuario no había dudas. Después de todo el año recibiendo muchas críticas, asegurando que no llegaríamos, espero que nos elogien ahora porque también toca”, reclamó Cata.
“Escuchamos que el Barça no es el mismo. Eso ha sido motivación para enseñar que somos buenas todavía. Han sido años difíciles, no vamos a mentir. Ha faltado dinero por todos lados, pero hemos podido mantener un nivel top por el buen trabajo de años de La Masia”, abundó el sábado Graham Hansen en la zona mixta del Ullevaal Stadion.
Los rivales directos europeos se fortalecieron toda vez que no están regulados por las mismas normas financieras que el Barcelona, que debe incluir las secciones en el cómputo global del fair play financiero de la Liga española masculina. Por necesidad, la entidad no tuvo más remedio que mirar hacia La Masia en una época de vacas flacas. “Algo muy especial de este equipo club es que hay gente que se va y otra que llega, pero hay algo que nunca se pierde: el talento de la casa. Es algo que nos identifica”, defendió Aitana Bonmatí tras la final, la primera de las siete del Barça en la que fue suplente tras recuperarse hace pocas semanas aún de su lesión de peroné.
hemos hecho una gran final y una gran Champions, y es un premio al trabajo, al esfuerzo y al sacrificio diario”, valoró Pere Romeu, que trajo de nuevo un póquer de títulos al Barcelona, el segundo en su historia, tras vencer en Oslo a Jonatan Giráldez, el entrenador que instauró el récord en 2024. “Esto es un antes y un después. Estoy muy orgullosa de formar parte de esta época”, sintetizó Alexia Putellas.