El Barça logró olvidar Budapest 2019 y Turín 2022, . El Barça consiguió huir del trauma para abrazar la gloria. El Barça, en una temporada de dudas por la plantilla corta, de presupuesto más limitado que sus rivales directos y de ruido sobre el futuro, volvió a hacer historia. El equipo azulgrana culminó su grandeza con su cuarta Champions en una goleada ante su eterno y ya clásico rival, el OL Lyonnes (4-0). Un coloso con ocho orejonas en sus vitrinas que hizo sembrar el caos sobre el Barcelona en la primera parte, arrebatándoles el balón y convirtiendo a Cata Coll en una de las heroínas del encuentro. Pero que también se desvaneció en la segunda mitad ante una Ewa Pajor y Salma Paralluelo que trituraron al Lyon con un doblete cada una cuando lograron encontrar la paciencia en el campo rival. En una tarde en el Ullevaal Stadion de Oslo rodeada de revancha y morbo por reencuentros, el alumno Pere Romeu superó a su maestro Jonatan Giráldez e iguala su récord de póquer de títulos. El Barça lo hizo consigo mismo e invirtió los roles: ahora son la bestia negra del Lyon.
Para desplegar su torrente ofensivo, Romeu optó de inicio por la profundidad y desborde en bandas de Paralluelo y Graham, . Y para frenar las poderosas transiciones del Lyon, el técnico despejó la duda de la tercera pieza en el centro del campo al incluir a Clara Serrajordi, la jovencísima futbolista de La Masia que ha deslumbrado esta temporada, en detrimento de Aitana Bonmatí.
Sin Diani por lesión, Giráldez, con una plantilla con posiciones duplicadas y de gran calidad, salió con Becho en el extremo derecho, acompañando con dinamita a la leyenda local Hegerberg y con el talento de Brand en la izquierda. Pero el Lyon ya no era capaz de sentenciar solo a la contra, sino que también había mejorado el control del balón con futbolistas como Yohannes y Dumornay en el centro del campo.
Se notó durante la primera parte, con el Barça perdiendo la posesión. Ambos técnicos querían el control. Los nervios y las revoluciones de más llevaron a las imprecisiones, sobre todo por parte de las azulgranas, que se precipitaron reiteradamente en ataque buscando la espalda de Renard y Engen sin éxito ante un Lyon con un fuerte marcaje individual y bien plantado.
Las francesas, con su potencia física, evidenciada en Dumornay, se impusieron en los duelos en el centro del campo. Por la banda, Jule Brand y Bacha fueron un incordio para Graham en ataque, y para Ona en defensa. Y con Hegerberg y Becho buscando un gol entre las azulgranas taponando disparos y una gran Cata Coll. Todo parecía una agonía para Romeu.
Un tanto anulado al Lyon despertó los fantasmas de Budapest y la pesadilla de Turín. El Barça, sin balón en campo contrario, se perdió. Encontró algunos rayos de luz cuando empezaron a viajar juntas a campo contrario. Pero todas las que tuvo, con Alexia Putellas y Ewa Pajor perdonando, las falló.
, pero también consigo misma, con las cinco finales de Champions que había disputado escurridas entre sus manos sin ningún trofeo. Y se devolvió a ella y a sus compañeras lo que se debía como mejor sabe: con el gol.
, y con la ayuda de Serrajordi en una pared, arrancó. Condujo sola y filtró a Pajor, que dejó atrás a Engen con un solo control y remató cruzado. El estadio, mayoritariamente tintado de azulgrana, lo gritó con ella. La reacción del OL no fue peligrosa, ya que la respuesta de las azulgranas ante sus amenazas fue más consistente, con Alexia rechazando balones, y Cata imperial ante Chawinga mientras Mapi León sangraba en la banda por una brecha en la cabeza.
Pajor volvió para rematar su Champions ansiada. Con Claudia Pina, la paciencia volvió a aparecer en una jugada colectiva en la que la delantera polaca remató sola frente a Endler. El Lyon buscó un tiempo muerto improvisado. La orejona se les escapaba. El 2-0 dio aire y luz al Barça, con una circulación más fluida, como bien sabe. Salma, entonces, en una reivindicación personal, anotó el tercero con un zurdazo inapelable que fundió la escuadra, y un cuarto en el descuento para poner la guinda del encuentro.
El Barça celebró y celebró una tarde de exhibición en la que se liberó de toda la losa de una temporada y para demostrar que sigue reinando el presente.