Impone Kostyuk su ritmo desde el inicio y manda con la derecha, un latigazo que hace mella en su rival. El primer juego al saque es impecable: se lo lleva sin un solo error y con cuatro ganadores. Es un aviso de lo que se viene. “Aquí estoy yo”, parece decir pese a que no había aterrizado en la final como la favorita, sino como la principiante. Pero hoy manda ella, superior a Andreeva, una tenista de la que el mundo de la raqueta espera maravillas después de que la más joven de la historia en pisar esta tarde su tercera final de un WTA 1000.
Y de repente, emerge Marta Kostyuk: la ucrania tumba a la rusa Andreeva y alza en Madrid su primer WTA 1000