Selekhmeteva visitó por primera vez Barcelona con 14 años y al siguiente, ella y sus padres se instalaron en la Ciudad Condal. La academia TEC Carles Ferrer Salat la acogió, aunque desde hace tiempo navega en solitario, respaldada por la Real Federación Española de Tenis (RFET). “Vivo allí. Bueno, entreno allí, porque es difícil decir vivo… Al final, viajas unas 40 semanas al año. Mis padres y mi perrito Leo están allí”, introduce. ¿Por Messi? “¡Claro que sí!”, continúa en tono feliz y un español muy correcto, antes de profundizar en el giro vital. En 2023 apostó por el cambio de nacionalidad, aunque el proceso se ha dilatado durante tres años. El anuncio, sin embargo, fue de la noche a la mañana. Hay nueva española: “Selekhmeteva”. Es la 88ª del mundo y como júnior brilló especialmente como doblista.
En enero, en medio de ese maremagno de nombres rusos que hay esparcidos por el circuito, pocos se quedaron con el suyo, . “Soy un mixto ahora mismo. Soy una guerrera, porque Rusia es así, y de española… Esa pregunta es muy difícil”, se disculpa. Relata que el proceso de nacionalización ha sido “largo y difícil” por todo “el lío de la documentación”, pero que ha merecido la pena y en cuanto ponga el pie en Barcelona completará el papeleo para obtener el pasaporte. Atrás, pues, queda Moscú.
“Una parte de mi familia está ahí, mi hermana está ahí”, dice. Y razona: “Me encanta la gente española, la mentalidad que tenéis. Vosotros sabéis cómo disfrutar de la vida, y para el tenis es lo mismo. En Rusia tenemos la mentalidad de que hay que trabajar y trabajar y trabajar las 24 horas, y creo que debe haber tiempo para todo: para descansar, para la familia… En eso soy un poco más española, pero todavía estoy un poco ahí”. Desliga la decisión de lo político, aunque desliza un par de veces que “el mundo está difícil” y que sueña con una carrera próspera, de ahí la elección. “En Rusia hace frío, pero no es solo eso. Allí entrenas y luego tienes dos horas de tráfico para ir a otro lado a hacer la parte física. Hay que tener una estructura, y creo que España es el mejor país para tenerla y ser tenista”, apunta.
Habla la jugadora de “estructura”, de cómo ha encontrado el entorno y el apoyo necesarios. “La carrera es larga, pero a la vez no tanto, así que tengo que hacer lo mejor para mí. Gracias a la Federación Española, porque sin ellos sería imposible hacerlo… Están ayudándome un montón”, agradece tras el pulso contra Kostyuk, una competidora de relieve que triunfó recientemente en Madrid y que hoy día ocupa el 15º puesto del ranking. “Su estilo de juego es increíble. Está muy por encima de mí, ¿sabes? Tengo que creer más en mí y en mi tenis”, añade Selekhmeteva, una “leftie” (zurda) que admira a Rafael Nadal y Maria Sharapova, a esta última , ambas “increíbles”. Se describe como una tenista “agresiva”, pero que a la vez también intenta “cambiar el ritmo”.
Selekhmeteva, de 2003, alcanzó el puesto 71 en marzo y en un abrir y cerrar de ojos se ha convertido en la tercera española en el listado. Encabeza la representación la cántabra Cristina Bucsa (33ª) y a continuación figura la gallega Jessica Bouzas (50ª). Desde ahora es, por tanto, seleccionable para el equipo de la Billie Jean King Cup, que participará en la fase final de la competición en septiembre. La capitana Carla Suárez presenció en vivo el duelo entre ella y Kostyuk. y tras la catalana (119ª) asoma la frescura de Kaitlin Quevedo (126ª); por debajo, tenistas de mediana edad que no han logrado entrar en el top-100, como Andrea Lázaro (31 años y 140ª), Leyre Romero (24 y 158ª) o Marina Bassols (26 y 175ª).