“Trato de decirme a mí misma que nunca se pierde, sino que se aprende”, intenta relativizar tras el 2-6, 6-3 y 7-5 encajado ante Cirstea, de 36 años y que frente al juego deslabazado y a tirones de la gobernadora del circuito, propone el sello característico: ni frío ni calor, siempre regular. Ella, tenista neutra. Así será hasta la última recta. Sabalenka, en cambio, parece haberse sumergido durante esta gira de tierra en aquellos viejos tiempos de tantos extremos, sin continuidad y empujada tan solo . La mayoría de los días le basta, pero de nuevo no. Insuficiente. No brilló en la Caja Mágica, donde la rindió Hailey Baptiste (25º), y sucumbe otra vez contra todo pronóstico.
Sabalenka, otra derrota y preocupación: juego pobre y dolores a las puertas de Roland Garros