A primera hora del día, en el Foro Itálico de Roma se escucha un hilo musical con versiones chill de Amy Winehouse: de las bases soul de Rehab al arrebatador Back to Black. Pero de penurias ni de oscuridades nada, sino todo lo contrario. De la Caja Mágica al escenario que precede al desembarco final en Roland Garros, el día 24, continúa trazándose de Rafael Jódar, un joven en plena efervescencia y que sigue descubriendo mundo, creciendo y ganando. Puede ahora con Nuno Borges, un tenista ya de largo recorrido que domina bien los códigos de la tierra, pero que igualmente cede ante el momento del español: 7-6(4) y 6-4, en 1h 56m.
Esta vez, la mente pesa más que el tenis. Cuando cuesta que llegue la inspiración, bendita sea la virtud de sostenerse. “Ha sido un partido muy, muy duro”, sintetiza el de Leganés. Sin apenas tregua. “He jugado [nueve entre Barcelona (4) y los más recientes de Madrid (5)], así que sé que tengo que recuperarme bien y prepararme para el próximo, porque aquí se juegan muchos partidos y hay que preparar el cuerpo para los siguientes”, añade. Se enfrentará el domingo al local Matteo Arnaldi, superior a De Miñaur (4-6, 7-6(5) y 6-4). Y valora: “No he empezado muy bien, con un break abajo, pero he sabido remontarlo bien y luego en el tie-break he jugado bien los puntos importantes. Estoy muy contento con esta victoria”.
Es un día de nervios, de estrés, de tener que darle la vuelta. De acabar teniendo mano izquierda frente a todos los obstáculos. Suenan las sirenas de las ambulancias de fondo y el rival se ha puesto por delante, obligándole a corregirse; a ese extra que a veces termina pasando factura si la historia se estira. No acierta, Borges le levanta un 0-40 y no logra soltarse. Paradójicamente, pese al celo va creciendo la imprecisión y llegan las dobles faltas (4). Le molestan un par de sonidos de la grada y reprende a su padre; durante el tramo final, también al árbitro: “Es que está clarísimo, ha tocado la red...”. “Lo único a lo que tienes que estar tú atento, es a eso…”. Un buen alarido le sirve de desahogo.
“He conseguido buenos resultados, pero tengo que seguir mejorando; mejorar en todo, en general. Si quieres jugar contra los mejores necesitas tener un juego muy completo y mantener un nivel alto durante mucho tiempo”, previene. Los registros de esta gira de tierra transmiten que solo el argentino Tomás Martín Etcheverry ha conseguido más victorias (15) que él (13), el mismo al que hasta hace dos días la gente de la calle no ponía en el mapa y que ahora firma autógrafos. Es virtualmente el 31º del mundo, cerca de franquear otra barrera. . Vendrán mal dadas, así es, pero ahí que pondrá el escudo. Resuelve: “Hay partidos en los que tienes que aceptar que las cosas no salen como te gustaría, pero hay que estar ahí”.
A poco más de dos semanas de Roland Garros, el episodio es inquietante. “Al menos estoy contento de haber luchado hasta el final. Creo que no he jugado tan mal. Obviamente, el segundo set es para olvidar... Pero el primero y el tercero han estado bien”, relativiza tras el 2-6, 6-2 y 6-4 (en 2h 15m). “Siendo honestos, no es la preparación ideal. En los dos últimos años, no recuerdo haber llegado a ningún torneo . Siempre hay algo... Y debo lidiar con ello. Confío en llegar bien a París”, añade el campeón de 24 grandes, que esta temporada tan solo ha podido disputar 10 partidos, distribuidos en tres torneos. Ahora bien, en el Open de Australia alcanzó la final.
Se marcha Nole sin el rodaje deseado. Nada nuevo, en realidad. Llegará al Bois de Boulogne partiendo prácticamente de cero. Su tenacidad es más que admirable, pero conforme avanza el reloj sigue inclinándose el terreno para él. “Definitivamente, no estoy donde quiero estar para competir al más alto nivel y llegar lejos. Necesito jugar partidos y había que empezar por algún lado, pero así son las cosas. La situación es la que es. Entreno duro a diario, tanto como me lo permite mi cuerpo, pero en la pista las cosas son impredecibles”, cierra.