A falta de Alcaraz, dos rayos de luz: Jódar y Landaluce, cuartos a pares

Premio a la paciencia y al buen hacer. No es mala consejera la primera, y a lo segundo se accede desde el empeño constante que está poniéndole el agradecido Landaluce, quien ya se lució en el Masters de Miami y ahora dispondrá de otra oportunidad para romper . “Los partidos lo dicen todo, voy a por ello, a por ganadores. Así es mi tenis y así soy yo. Estoy disfrutando mucho estos días y jugando a un gran nivel”, dice tras resolver un equilibrado pulso con el serbio, otro joven (22 años y 67º del mundo) que intenta ganar terreno y hacerse un nombre, ahora que la realidad sigue abriendo puertas y brindando opciones a la teórica segunda fila porque más allá de Alcaraz y Jannik Sinner, el resto se traduce en campo abierto.

Viento, ese incómodo elemento que convierte el tenis en un rompecabezas a resolver sobre la marcha y que desespera esta vez a Learner Tien, constantemente molesto, calibrándolo mal, muy desacertado el estadounidense. Completamente enredado. Todas las dudas y la indecisión que a él le envuelven se traducen en la mejor de las vitaminas para este Rafael Jódar creciente y brillante, ojos bien abiertos, con el plan muy claro y un cuchillo entre los dientes. Al abordaje en cada pelotazo. . “Yo siempre quiero más”, repite. Dos estilos contrapuestos y llamados a convivir, aunque en esta ocasión no hay color: lo que uno crece, se encoge el otro. El español, de 19 años, vence con autoridad y pisa sus segundos cuartos en un mil.

Sigue buscando el salto João Fonseca, pero a su potencia no le acompañan el ritmo, el físico ni la continuidad, y la estabilidad exhibida hasta ahora por Tien (20 años y 21º del mundo) se diluye ante el acoso y derribo planteado este martes por Jódar, quien ya le había batido en noviembre. Tras el vuelo tricolore de los aviones militares, llega una embestida de cinco juegos sucesivos y después, una reacción inmediata a la rotura encajada en el segundo set; ese 3-1 parecía responder más a un ligero despiste que al mérito del norteamericano, superado antes, durante y después. Si el domingo sufrió un bache tras un 6-1 calcado en el primer parcial, también 31 minutos, esta vez el madrileño se corrige rápido y el rival, atormentado, colabora. Y mucho.

, pero no así el joven californiano, un chico frío que termina estampando la raqueta. “Es un jugador muy duro, muy inteligente. He tenido que trabajar mucho y he sabido leer los momentos importantes”, dice Jódar, señalado ahora como el representante más prometedor de su generación (2006) y protagonista de una ascensión que escapa a toda lógica. Empezó el curso como el 165º y en poco más de cuatro meses ya figura entre los treinta más fuertes. Formidable acelerón. “Pero no me fijo en el ranking, sino en jugar. Intento estar concentrado en mi juego, esa es la prioridad”, agrega sobre la arena romana, sin haberse confirmado todavía que este miércoles (no antes de las 20.30, Movistar+) se encontrará con el local Luciano Darderi, superior a Alexander Zverev (1-6, 7-6(10) y 6-0).

De dudas sabe algo el de Hamburgo, el primero de los terrenales pero todavía inconsistente, excesivamente quebradizo. Hay un derrumbe en esta última aparición, en la que después de haber dispuesto de cuatro puntos para cerrar el partido ha terminado sucumbiendo al optimismo y al ánimo resiliente del italiano (24 años y 20º), quien nunca había logrado rendir a un top-10. Nunca había llegado tan lejos en un mil. El revolcón es el enésimo reflejo de un presente aleatorio en el que por una razón u otra crece la desconfianza sobre los Fritz, Shelton, De Miñaur, Musetti, Rune, Draper, Mensik, o Auger-Aliassime, muy irregulares todos, y también sobre proyectos más consolidados como los de Ruud, Rublev, Khachanov o Medvedev, que han decaído claramente.