Los tenistas mantienen el pulso a los grandes torneos: “No nos escuchan, solo nos utilizan”

A eso de las tres de la tarde, Novak Djokovic y Aryna Sabalenka coinciden en la intersección de la sala y se abrazan. Uno entra, la otra abandona la escena: “¡Felicidades!”. El serbio celebra su 39º cumpleaños y se dispone a atender a los enviados especiales con su profesionalidad característica, siempre generoso, profundo y genuino en la respuesta, y con algo más que callo en la dialéctica. Está feliz, pero serio. Y no se le escapa una. Sabe que la pregunta está al caer. ¿Qué opina él, viejo jefe de la manada, de de atención a los medios por parte de los jugadores? Algo así como reducir a 15 minutos, de manera estricta, su presencia ante micrófonos, televisiones y grabadoras del torneo y los medios internacionales, también de aquellos con derechos. Aunque tibio aún, el pulso sigue vivo al parecer.

“No, yo no formo parte de esto. No puedo pronunciarme sobre algo en lo que no he participado”, se desmarca. Desde enero de 2026, el balcánico al entender que se había utilizado su nombre y que de alguna forma, la sobreexposición le había penalizado injustamente. Focos y críticas hacia él. Sin embargo, a pesar de haber dado un paso a un lado, Djokovic mantiene intacto el compromiso con su deporte y, sobre todo, con los tenistas más modestos. “Siempre he estado del lado de los jugadores, pero no solo de las figuras, sino de los de todas las categorías. He tratado de defender sus derechos y un futuro mejor para ellos. Para hombres y mujeres”, expone el campeón de 24 grandes.

Las estrellas ya se reunieron hace un año para sentar las bases de la demanda y recientemente, en el Foro Itálico de Roma, el tema siguió cogiendo cuerpo después de que los organizadores de los cuatro majors recibieran un escrito con la petición. Ahora, en el Bois de Boulogne, una cantidad reseñable de tenistas se reunió esta semana y apostó por una primera medida de presión que, a efectos prácticos, no se notó excesivamente este viernes, a dos días del comienzo de la competición. “Esto no va de vosotros”, se dirige a los periodistas. “Se trata de ganar un porcentaje justo”. Y zanja Sabalenka a los diez minutos, puntual: “Creo que es la hora de cambiar al idioma nacional [el turno en su lengua materna, cinco minutos]. Os respeto mucho. Mejor esto que nada, ¿no?”.

Una hora antes se pronunciaba la número tres del mundo y tetracampeona de Roland Garros, Iga Swiatek. Nunca le agradó en exceso , y advierte: “Yo también voy a hacer solo los 15 minutos. ¿Queréis entonces perder el tiempo con esta pregunta?”, desliza. Y explica la polaca: “No tenemos nada contra los medios. Haremos más por los torneos cuando ellos hagan más por nosotros. Y no solo por los top, sino por los y las de ranking más bajo”. A la par, la estadounidense Coco Gauff se alinea: “No creo que esta medida vaya a cambiar nada, pero por primera vez estamos actuando colectivamente”. Y eleva el tono el ruso Andrey Rublev: “No te escuchan. No responden. Por poneros un ejemplo: envías un correo oficial y nadie contesta durante meses…”.

Roland Garros repartirá esta edición 61,7 millones de euros, de los cuales 5,6 serán para los campeones (2,8 por cabeza). Aquellos jugadores que disputaron la primera ronda de la fase previa (son tres) han percibido 24.000 euros y, en el caso de haber logrado superarla y acceder al cuadro final, la cifra asciende a 87.000. Progresar hasta la segunda semana (octavos) se premia con 285.000 y a cada finalista se le otorgarán 1,4 millones.

“Al final, se trata de si de verdad estamos juntos para hacer que este deporte siga creciendo y conseguir que todos nos sintamos cómodos. Pero no puede ser una relación de una sola dirección, en la que simplemente se utilizan a los jugadores y ya está... Creo que a veces no se nos trata de una manera correcta. Gracias a los jugadores se genera el dinero y todo lo que tiene este deporte, así que esta no es la manera adecuada de hacer las cosas”, lamenta Rublev. Y opina también el octavo del mundo, Taylor Fritz: “No se trata de dinero, sino de que algo sea justo. Crecen los ingresos, pero la proporción es baja, así que resulta decepcionante”. Daniil Medvevev respalda la acción y pide más “diálogo”, a la vez que defiende la postura de Djokovic. .