Ana Fernández se mudó hace cuatros años de Vigo a Madrid para cumplir su sueño de ser diseñadora de moda. Y ahora que empieza a vislumbrarlo, con los nervios y la alegría de estar a punto de graduarse en la Universidad de Diseño, Innovación y Tecnología (UDIT), no puede dejar de pensar en una falta que siente desde que se instaló en la capital. Aquí no tienen dos de las dos cosas más importantes de su vida, su madre Begoña y el Celta.
La morriña, ese sentimiento tan universalmente gallego, es el que atraviesa este cuarto capítulo de la serie 42 LEGADOS. Pero también el sentido de pertenencia, el orgullo y la admiración que esta estudiante siente por las mujeres de su familia, todas ellas atravesadas por el sentimiento celtista. Desde su bisabuela, su abu, que empezó a ir a Balaídos cuando ellas eran minoría en las gradas hasta su madre, que se convirtió en la primera mujer en presidir la federación de peñas del club celeste.
De Friburgo a Barcelona, pasando por Valencia. En estos años que han estado separadas, y más allá de las esporádicas visitas a Vigo, Ana y Begoña, esa madre y esa hija unidas por un legado celestre, se han servido de los partidos de su equipo en distintas ciudades para reencontrarse. El Celta como pretexto para reencontrarse, para quererse.
En las semanas en que está teniendo lugar el desenlace de LALIGA EA SPORTS, y en las que la plantilla de Claudio Giráldez está luchando para volver a conquistar una plaza europea para la próxima temporada, Ana no va a poder estar en las gradas de Balaídos junto con su madre y los miembros de la peña Sempre Co Celta, su tribu. Sin embargo, encontró una manera muy especial de trasladar su aliento a su equipo y de mostrar el inmenso cariño y admiración que tiene por su madre.
Este vídeo se grabó a principios de mayo entre Madrid y Vigo. Muchas gracias a las dos protagonistas que lo hicieron posible: a Ana, por abrirnos las puertas de su habitación en un piso de estudiantes que comparte en Madrid y dejarnos acompañarla durante un día en la universidad, mientras preparaba su trabajo de fin de grado. A Begoña, por su cariñosa acogida en una mañana lluviosa en el barrio de Teis y por introducirnos en el maravilloso ambiente de Balaídos de la mano de la peña SempreCo Celta. Y al Celta, por dejarnos disfrutar de una gran tarde de fútbol que culminó felizmente para nuestras protagonistas, con victoria local.