Comienzan los Juegos Aumentados: un aquelarre del dopaje con 42 cobayas humanas atiborradas para ganar

Enantato de testosterona, cipionato de testosterona, propionato de testosterona, Sustanon (testosterona), gel de testosterona, enantato de metenolona (Primobolan), decanoato de nandrolona (Deca-Durabolin), parche de estradiol, cápsulas de estradiol, crema de progesterona, cápsulas de progesterona, hormona del crecimiento humano (hGH), EPO darbepoetina (Aranesp), meldonium, modafinilo, sales mixtas de anfetamina (Adderall), clomifeno, anastrozol, hCG, hMG, insulina… y así, hasta 37 medicamentos y principios activos, dopantes y no, en una lista que podría haber pasado perfectamente por el hallazgo en durante los registros de la Operación Puerto hace 20 años justos o por la oferta vía email de un contrabandista del dopaje en Andorra, pero corresponden a un estudio científico (Seguridad y repercusiones del uso de sustancias para mejorar el rendimiento bajo supervisión médica en deportistas de élite sanos) con 42 deportistas internacionales de alto nivel (atletas, nadadores y halterófilos, 30 hombres, 12 mujeres), cobayas humanas a las que han atiborrado, como un proceso de engorde a terneras estabuladas, durante 25 semanas en un hotel de lujo de Abu Dabi. Los posibles efectos deletéreos de los tratamientos sobre su salud, y su capacidad para desarrollar adicción y tolerancia, se seguirán estudiando durante los próximos cinco años; las repercusiones en sus resultados se conocerán en nada, la noche de este domingo en una instalación erigida en el Resorts World de Las Vegas.

con una mejor marca legal de 9,76s, mejorar los 9,58s del récord del mundo de los 100m de Usain Bolt y llevarse el premio del millón de dólares? ¿El nadador griego Kristián Goloméev que, dopado, ya batió en un ensayo el récord del mundo de los 50m libres de César Cielo (20,91s) volverá a superarlo?

Aron D’Souza, la cara visible, habla del espectáculo como un escaparate del transhumanismo, de abolir las fronteras entre lo vivo y la máquina, abriendo el camino a la ambición de optimizar técnicamente al ser humano, cuyo futuro reside en la mejora. Para el filósofo y bioeticista Julian Savulescu, uno de sus ideólogos, “no hay nada que no sea sustituible ni superable en un ser humano en el sentido biológico del término”. “Por eso, añade, “el mundo del deporte, ávido de buscar el rendimiento, no puede, sino sentirse atraído por la doctrina del transhumanismo. Con su libertad absoluta de modificarse, la de ser dueño de su propio cuerpo y la autodeterminación de los individuos, el deporte se convierte en un eje del paradigma posthumano al ser un laboratorio de todas las técnicas que prometen su extensión”.

En su mejunje de ideas los promotores de los Juegos Aumentados buscan difundir la ideología libertaria, dando vida a la profecía del filósofo Giorgio Agamben: un futuro plagado de espacios de excepción permanente que escapan a las regulaciones institucionales que obstaculizan el funcionamiento del libre mercado. Así, los Juegos Aumentados crean una zona de soberanía en el seno del deporte mundial que escapa a la regulación del Comité Olímpico Internacional (COI) y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA).

Un bosque de palabras y conceptos que realza y da sentido moral, dentro de su lógica, a su objetivo último, que no es otro que el del enriquecimiento individual, obligación de toda persona. La página web de los Juegos Aumentados no esconde que no es, en la superficie y en el fondo, sino una plataforma de venta de testosterona, Cialis y otros productos farmacológicos. No es, también, sino un señuelo. “Por ahora, no se trata tanto de rentabilizar las inversiones como de dominar estas biotecnologías para asegurarse el dominio futuro de este mercado y preservar la renta en la que se basa su modelo económico”, señala D’Souza, que se dirige a un mercado, el de la ciencia de la longevidad que mueve solo en Estados Unidos unos 600.000 millones de dólares anuales, según un estudio del Bank of America. “Los inversores saben que, si lo conseguimos, eso se traducirá en cientos de miles de millones de dólares gracias al desarrollo de nuevos tratamientos clínicos o al uso alternativo de los tratamientos existentes”.

Profeta de anabolizantes, hormona de crecimiento y sangres hace ya décadas, Eufemiano Fuentes tiene cierto derecho a sentirse un pionero del futuro, pues las raíces de pensamiento que sustentan los Juegos Aumentados justifican filosófica y culturalmente sus manejos en los organismos de los mejores deportistas del mundo hasta que la Operación Puierto le cortó las alas. También le confortará al adalid del dopaje como expresión de la libertad del deportista y su salud, el giro de una sociedad de memoria corta que no se pregunta por los errores del pasado. Y pensará que es hermoso que ya nadie pida cuentas a nadie por su pasado en el deporte, y simbólico que algunos hijos de clientes suyos del pelotón en el año 2000 triunfen ahora entrenados por otros de sus clientes.