El Barça supera a un Mills de otro mundo y está a un paso de la final

Hay partidos que se recuerdan por el perdedor. El Palau Blaugrana acogió uno de esos encuentros en los que el derrotado mereció mejor suerte, pero el baloncesto no entiende de justicia poética. El Barça se impuso a La Laguna Tenerife por 97-89 en el segundo partido de la semifinal de la Liga Endesa, y ya solo necesita una victoria más para plantarse en la gran final.

El protagonista de la noche no vistió de azulgrana. , de las que uno guarda en la memoria durante años. 36 puntos, una sucesión de triples imposibles y una determinación que rozó lo épico. El australiano tuvo momentos en que parecía capaz de tumbar él solo al conjunto de Xavi Pascual, y en el último cuarto estuvo muy cerca de conseguirlo. Empató el partido cuando todo apuntaba a que el Barça había encarrilado la noche, y su marcador personal ascendía ya a 28 puntos cuando quedaban siete minutos. No fue suficiente.

El primer cuarto ya avisó de que la velada sería complicada. Mills arrancó desde el primer minuto, anotó tres triples y los visitantes se marcharon por delante al término del parcial. había apostado por darle la pelota al base desde el inicio, y el australiano respondió con autoridad. Sin embargo, Tenerife tenía un problema estructural que ningún jugador individual podía resolver: el rebote. Los azulgranas doblaron a los canarios en esa estadística, cogiendo tantos en ataque como los isleños en total, y esa diferencia acabó siendo determinante.

El Barça reaccionó en el segundo cuarto con un parcial que rompió el partido. Jan Vesely se adueñó de la zona, y encadenó tres triples que enloquecieron al Palau y obligaron a Vidorreta a detener el juego. El argentino, que llega fresco al tramo decisivo de la temporada tras su periodo de ausencia, construyó junto a Fall una ventaja de diez puntos que los locales mantuvieron en el descanso.

La segunda mitad fue un pulso de nervios. Tenerife no se rindió en ningún momento, achicó distancias con la entrada de Scrubb, que llegó a anotar ocho puntos seguidos, y obligó al Barça a sufrir hasta el final. Un triple de Joel Parra sobre la bocina al término del tercer cuarto, que puso el 69-63 en el marcador, fue uno de esos momentos que definen una eliminatoria. Instantes antes, el entrenador de los canarios había sido expulsado por doble técnica tras protestar un robo de Clyburn, y su ausencia en el tramo definitivo privó a Tenerife de dirección en el banco.

En el último cuarto, con Mills empatando el partido y la tensión al límite, el Barça encontró en Vesely su refugio. El pívot checo, máximo anotador del equipo con 19 puntos, fue la referencia interior cuando el partido apretó, y dos triples consecutivos de Clyburn terminaron por romper cualquier ilusión visitante.

El Barça, que disputará el partido que puede ser decisivo en la cancha de Tenerife, sueña con una final que hace apenas unas semanas parecía impensable. La afición lo sabe, y el Palau hoy lo ha vivido como si ya fuera una realidad.