La magia de Ricky convierte al Joventut en semifinalista y elimina al Baskonia

Ricky Rubio, una leyenda de 35 años, hizo su magia en el Fernando Buesa Arena para liderar la sorpresa del Joventut de Badalona en el feudo del Baskonia (84-93). Esta victoria le permite alcanzar las semifinales de la Liga ACB, donde le espera el Valencia Basket, el único cabeza de serie que ha superado unos cuartos de final en los que han caído, ademas del equipo vitoriano, el Real Madrid y el UCAM Murcia. , que jugará con ventaja de campo al mejor de cinco partidos.

El base de El Masnou (23 puntos, tres rebotes y cuatro asistencias), serio, sin concesiones a la euforia desmedida, sonreía ligeramente tras el partido. “Siento mucho orgullo. Es increíble el equipo que hemos formado”, declaraba ante el micrófono de Dazn. . “Yo me siento cómodo en este equipo y peleo por algo más que baloncesto”.

La primera mitad fue un pulso entre dos forzudos que apenas cedían. Siete puntos fue la máxima diferencia, . Pero el equipo campeón de Copa se encontró con un rival que le tenía tomada la medida, que ya conocía de sobra sus virtudes y sus defectos. La Penya llevó el partido a una duelo entre las defensas, algo que le convenía y que le permitió llegar un paso por delante al descanso (38-41).

: Ricky Rubio, en su mejor versión, volvió a la cancha para apretarle el cuello al Baskonia. El base de El Masnou, la leyenda andante del Joventut, deslumbró en un tercer cuarto magistral. Un periodo en el que jugó seis minutos y medio, tiempo de sobra, al menos para un genio como él, para anotar 11 puntos y sumar un rebote y dos asistencias. La verdinegros crecían impulsados por Ricky, más brillante aún de lo que dicen las estadísticas, por el dominio del momento, y llegaron a alcanzar la máxima diferencia del partido (44-55).

Miret tenía que dosificar a su cerebro en la cancha. . Un base de 35 años que ya no tiene la autonomía de sus primeras temporadas pero que ha aprendido a medir los esfuerzos para seguir marcando las diferencias. Aunque no es solo su magia, también su influencia en el resto de la plantilla, que mejora casi por contagio. Como el sueco Birgander, que se crece en la pintura, u otro veterano como Jabari Parker (31 años), que ayudó en la anotación, o Ludde Hakanson, determinante para que la Penya alcanzara una ventaja de 14 puntos en el cuarto final (68-82). Una diferencia que Ricky Rubio cogió y empezó a jugar con ella con paciencia y mucho oficio. El base botaba mientras corría el reloj y luego zigzagueaba para burlar a su par y atraer la atención de los interiores, generando ventajas en la pintura para los pívots verdinegros.

Diakité no doblaba las rodillas. No está en su ADN. El jugador reconvertido en pívot , un interior de granito, se crecía en las dos partes del campo para mantener a su equipo en pie. El Baskonia penaba en la línea de tres puntos, donde apenas encontraba alguna alegría aislada y empezaba a sufrir también en el rebote. El francés Timothé Luwawu-Cabarrot, el mejor anotador de la Liga, no conseguía encontrar lanzamientos cómodos y eso también lo echaba de menos el conjunto de Vitoria.

Ricky Rubio no quería agotarse con la presión a la desesperada del Baskonia cuando se vio tan atrás en el marcador (72-88) y decidió que también subiera el balón otro veterano como Adam Hanga (37 años). El Buesa Arena empezaba a apagarse al ver que su equipo no podía reducir la desventaja y que se escapaba la eliminatoria. Los jugadores de Galbiati ya solo podían que intentarlo con tiros de tres y faltas rápidas para estirar el tiempo restante. Pero Ricky Rubio estaba en su día y remató la serie con un triple.