España despejó de un plumazo la incógnita que suponía enfrentarse a una selección poco conocida como Nueva Zelanda en El conjunto que dirige Miguel Méndez desmontó a un rival joven desde el momento en el que fue consciente de su gran superioridad. Gustafson (20 puntos y 6 rebotes) y Conde (12 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias) lideraron la tarea de demolición.
El Premundial es un labertinto a mitad de temporada y sin apenas entrenamiento. España salió de la primera trampa pese a las dudas de un inicio tierno en el que apenas anotó dos puntos en más de cinco minutos, lastrada por los fallos de media distancia y desde el perímetro. La segunda unidad comandada por Gustafson dio un aire nuevo y desde la defensa la selección empezó a construir su dominio. Del 2-6 se pasó al 22-9. España comenzó a correr y a multiplicar sus recursos ofensivos: Conde, Carrera, Awa Fam, Iyana...
Necesitaba el equipo español descifrar al rival, sacudirse la incertidumbre y comprobar que Nueva Zelanda carecía de excesivas variantes para morder. Se abrió el mundo que separa a las dos selecciones. España lució sus mejores dotes técnicas, su juego rápido para las penetraciones y la versatilidad de sus jugadoras interiores lejos del tablero.