El Valencia es un tren que no hace paradas

El Valencia Basket, el único equipo invicto en estos playoffs, sigue lanzado hacia la final de la Liga Endesa. No pierde un partido de la ACB desde el 10 de mayo y para salir victorioso de un encuentro majestuoso, en el segundo desplegó todo su potencial, logró imponer su estilo durante muchos minutos y no dio opciones al conjunto de Dani Miret (90-76). Completados los dos primeros partidos de las semifinales (2-0 en ambos cruces), la serie cambia de escenarios. El Barcelona visita este sábado la cancha de La Laguna Tenerife (20.00, Dazn), y el Valencia acudirá el domingo a Badalona (20.00, Dazn).

El Valencia Basket fue un equipo intratable durante demasiados minutos. El Asisa Joventut, que venía de llevar al límite al cuadro taronja, vio que el segundo partido no tenía nada que ver con el primero. Una defensa muy agresiva del la banda de Pedro Martínez asfixiaba a su oponente. Cinco jugadores muy dinámicos, todos implicados en fastidiarle la tarde a su rival, que metían manos por todas partes. Un quinteto de carteristas que sacaban lo que querían y salían disparados. El Joventut no podía respirar, no podía pensar. Los jugadores de Dani Miret apenas anotaban una canasta cada minuto y medio. Muy poco ante un conjunto que volvía a ir a ritmo de 100 puntos.

El técnico de Badalona no podía especular o se marchaban del Roig Arena con un 2-0 implacable. -solo descansó tres minutos y medio en el primer cuarto- a pesar de llevar 0/4 en tiros de dos y ninguna asistencia, algo muy poco usual. Pero qué te vas a guardar si cierras el primer cuarto con un 30-13 desalentador mientras la hinchada ondea las bufandas porque se siente invencible después de siete triunfos consecutivos en la ACB, sin perder desde hace más de un mes, un 10 de mayo del que ya nadie se acuerda. Tan enchufados estaban los taronja que lograron agotar los cinco segundos en un saque de fondo de la Penya. No cedían. Apretaban cada vez más.

El Valencia se miraba al espejo y se veía hermoso. El equipo se empezó a gustar y hasta Sako, un currela admirable, pero para nada un estilista, se permitía un pase por la espalda al contraataque. La afición estallaba de júbilo. El Roig Arena volvía a ser una fiesta. Otra más. El Joventut se guarecía tras una zona, pero no había tregua y Montero ofendía a su defensa con un triple.

Pedro Martínez conducía un tren de alta velocidad que no hacía paradas en ninguna estación. Así avanza el Valencia cuando consigue jugar como propone su mentor. Defender, salir corriendo, tirar rápido, ir al rebote ofensivo… Y no parar nunca. Una y otra vez. Una y otra vez. La Penya intentaba hacer lo suyo, pero era imposible. Su rival era una tuneladora que arrasa con todo lo que encuentra. Hasta 18 puntos de ventaja (33-15). Esprintaban los exteriores, pero también lograban una superioridad manifiesta en la pintura. El Joventut se defendía con los puntos de Cameron Hunt y Jabari Parker. Poco más. Los jugadores del banquillo apenas aportaban y Ricky no lograba encontrar las ventajas de su equipo -cero asistencias al descanso- y, desesperado con la defensa de Kam Taylor, se enzarzaba con los árbitros. Aunque una última canasta suya permitió a su equipo irse con solo 13 puntos de desventaja. No estaba todo perdido.

El Valencia miraba los números y veía que había encajado 30 puntos en el segundo cuarto. Ni pestañeó. El AVE no para. Arrancó el tercer cuarto y en seguida se colocó otra vez 18 puntos por delante (61-43). Veintidós poco después (73-51). Pero la Penya aceptaba el reto de jugar a esta velocidad a sabiendas de que estaba cavando su propia fosa.

El partido estaba roto y Dani Miret, consciente de que no le queda más margen, sabedor de que otra derrota supondrá la eliminación de su equipo, sentó a Ricky -no jugó ni un minuto en el último cuarto-, le puso una toalla por encima de los hombros y se encomendó al tercer partido, ya en Badalona, al abrigo de su afición para intentar tumbar a un conjunto imponente también en este último tramo de la temporada.

Pedro Martínez, que perdió a Nate Reuvers al inicio del primer partido y que ya hace tiempo que no cuenta con Darius Thompson, parece no echar de menos a nadie y logra encajar otra vez todas sus piezas, con cierta predilección por juntar en la cancha durante muchos minutos a Álvaro Cárdenas con Sergio de Larrea.