El Asisa Joventut ha multiplicado su sabiduría por dos, y si la temporada pasada se dejó guiar por Ricky Rubio, esta vez cuenta con un nuevo aliado, otro sabio en la dirección como es Nico Laprovittola, que regresó con 27 puntos y 10 asistencias ante un Baskonia que todavía está demasiado verde.
. Aún tiene el oficio y el talento suficientes para mantener al Asisa Joventut entre los mejores, pero necesita más ayuda para luchar por los títulos. Así se lo enseñó en su casa, en el Olímpic de Badalona, el Kosner Baskonia, un rival con más recursos y, sobre todo, mucho más poderío físico. Dani Miret administra cómo puede la sabiduría de su base, de 35 años, adorado por todos los que aman el baloncesto, y lo va a combinar este curso con el de otro maestro, otro veterano (es un año mayor), como el argentino Laprovittola. Juntos, con su baloncesto controlado, ahora yo, ahora tú, van encontrando, con paciencia, ventajas para hacer daño.
El Joventut mejoró su defensa y eso le permitió recuperar el dominio. A los nuevos del Baskonia les costó brillar. Estaban un poco perdidos, como si no supieran los pases de baile con la música que estaba sonando. Mejor le fue a Dani Miret con Álex Reyes, que tiene claro su papel y, sobre todo, Laprovittola, que cogió el volante en el tercer cuarto y estiró la ventaja hasta los 11 puntos después de diez minutos de exhibición y un triple que dejó temblando al Baskonia (68-57).
Ninguno de los dos equipos, con pívots tan importantes como Ante Tomic y Alex Len lesionados, anda sobrado en la pintura y eso desniveló el juego a favor de los exteriores. Una ventaja que explotó Laprovittola, más confiado y acertado a medida que avanzaba el partido, hasta hacerse con el control, para desesperación de Galbiati, que además veía que su equipo se dejaba muchos puntos en los tiros libres (falló 14). El argentino, que parece desestresado tras salir del Barcelona, y Ricky se encontraron con una diferencia de 13 puntos (70-57) que fue como un regalo para dos especialistas en guardar un tesoro como son los bases de la Penya.
Kobi Simmons se rebeló. Al Baskonia aún le quedaba el derecho a réplica y en varias jugadas con tiro adicional terminó echándole el aliento en el cogote a la Penya (87-82). Pero Laprovittola no estaba dispuesto a arruinar el sueño de su afición de ganar un título.