. Victor Wembanyama lo experimentó en sus propias carnes anoche cuando echó por la borda la remontada de sus San Antonio Spurs en casa y entregó la victoria a unos New York Knicks que vencieron por 104-105 para adelantarse dos a nada en las Finales de la NBA y encadenar su 13ª victoria seguida en los playoffs, la segunda mejor racha de la historia. Aunque el partido se jugaba en Texas, la bulliciosa afición neoyorquina se hizo escuchar entre la crispación local, que vio cómo su joven estrella de 22 años cometió una pérdida de juvenil a 10 segundos del final y luego falló el potencial tiro ganador del encuentro sobre la bocina.
Wemby había espoleado la respuesta de San Antonio, que recuperó una desventaja de 14 puntos en el ecuador del último período y recuperó el liderato con un dos más uno del francés a 57 segundos de la conclusión. Pero fue Jalen Brunson, autor de 20 puntos y seis asistencias, el astro que impuso finalmente su voluntad. El base de los Knicks empató de nuevo el choque con un tiro en suspensión desde la bombilla a 40 segundos del cierre, y luego robó el balón aprovechando el pecado original del fenómeno rival. Wembanyama, con 22 de sus 29 tantos en el segundo tiempo, le había forzado un fallo y reboteado con autoridad en defensa, pero al desplegar la contra, con empate a 104 en el marcador, se precipitó y lanzó un pase a la espalda de Stephon Castle, que ni siquiera estaba mirando.
La estrella de Nueva York anotó el primer tiro libre y eso bastó a unos Knicks capaces de sobrevivir en la carretera, el tercer equipo de la historia en imponerse dos veces a domicilio nada más comenzar la eliminatoria por el título después de los Chicago Bulls de Michael Jordan en 1993 y los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon en 1995, ambos ganadores del anillo. “¡Vaya partidazo!”, exclamó Mike Brown, técnico visitante. “La ciudad de Nueva York acudió, la afición y su energía nos contagió y encontramos la manera de rematar la faena”, celebró Karl-Anthony Towns, imponente dentro y fuera de la pintura con 21 puntos, 13 rebotes y cuatro asistencias que comandaron la victoria.
Además del excelente trabajo del pívot, brillaron por su descaro Mikal Bridges y OG Anunoby, con 20 y 17 puntos respectivamente. También Landry Shamet y Mitchell Robinson aportaron la agresividad y el acierto requerido partiendo desde el banquillo. A pesar de su buen partido, los visitantes fueron a remolque la práctica totalidad de la primera mitad, adelantándose a tres minutos del receso para sonreír rumbo a los vestuarios (52-56). .
La feroz respuesta de los jóvenes Spurs, que contaron la mejor versión de un De’Aaron Fox renqueante del tobillo y autor de 20 puntos y cinco asistencias, tuvo como protagonistas a los sospechosos habituales. El novato Dylan Harper aportó 15 tantos, y acumula ya más puntos que ningún otro debutante de San Antonio en unos playoffs, por encima de tótems como David Robinson o Tim Duncan. Le acompañaron también con jugadas de mérito Castle y Devin Vasell, ambos con 14 puntos. Mitch Johnson, técnico local, insistió en una idea a lo largo de la noche: Wembanyama no fue lo suficientemente asertivo cuando más le necesitaban, y el francés no se escondió después en la rueda de prensa.
“Lo más frustrante es lanzarlo todo por la borda después de todo el trabajo hecho. Perdí yo solo ese balón, me equivoqué, mi cuerpo reaccionó antes que mi cabeza”, constató el astro de 22 años y 2,24 metros. “Necesitábamos ganar el partido, ya era nuestro, pero ahora ya es el pasado. Y el pasado no se puede cambiar. Claro que me voy a arrepentir, pero lo usaré para motivarme y motivarnos en el próximo partido. Ya estamos pensando en el tercer asalto”, concluía el chaval, sorprendentemente entero tras el duro revés.
A pesar de que es un agujero que nadie ha superado en el pasado, los Spurs prefieren pasar página y seguir creyendo en sus posibilidades. “Sentimos que no hemos jugado a nuestro nivel, y si conseguimos hacerlo en Nueva York, estaremos bien”, apuntaba Johnson. Los datos sonríen a los Knicks en todo caso. Hace una década que se vivió la última remontada de un 2-0 en contra, cuando los Cleveland Cavaliers superaron a los Golden State Warriors en las Finales de 2016. En toda la serie histórica, solo cinco conjuntos han superado este resultado en 37 instancias.
San Antonio (104): Castle (14), Fox (20), Vassell (14), Champagnie (8) y Wembanyama (29) –cinco inicial–; Harper (15), Johnson (3), Kornet (1), Bryant (0), Barnes (0).
Nueva York (105): Brunson (20), Hart (0), Bridges (20), Anunoby (17) y Towns (21) –cinco inicial–; Robinson (7), Shamet (13), Alvarado (2), McBride (5).
Árbitros: Josh Tiven, Tony Brothers, Mitchell Ervin, Tyler Ford
Parciales: 34-25 / 18-31 / 23-28 / 29-21
Incidencias: Segundo partido de las Finales de la NBA 2026 disputado en el Frost Bank Arena de San Antonio, Texas, ante 19.014 espectadores.