Tadej Pogacar: Un organismo mágico, pero sin exageraciones

que le extrae su cabeza de campeón, su técnica, su inteligencia de carrera, que para describirle, Javier Sola, el sevillano de Alcalá de Guadaira que le ha entrenado los tres últimos años, solo tiene una expresión: “Tadej está tocado por una varita mágica”.

Ni de su boca ni de la de su entrenador sale un número concreto, ningún dato del ordenador de su bici o de su pulsómetro, que sacie la sed y la curiosidad de los científicos que, cuantificando las dotes físicas, perfeccionan los entrenamientos, la nutrición, todos los factores que influyen en el rendimiento, y así avanza el mundo. Todos los datos que adoban los relatos son estimaciones más o menos científicas o trabajadas.

Y hasta alguna revista científica prestigiosa en el campo de la fisiología ha abierto sus páginas a estos cálculos, tal como ha hecho el International Journal of Sports Physiology and Performance, que ha aprobado para su publicación un estudio realizado por Pedro Valenzuela, de la Universidad de Alcalá de Alcalá de Henares, junto con los investigadores Sebastian Sitko y Ole Kristian Berg. Después de estimar de forma indirecta los datos de una serie de ascensiones espectaculares -Plateau de Beille e Isola 2000 (Tour del 24), Peyragudes (Tour del 25) y Ganda (Giro de Lombardía 25)-, con duraciones de entre 17 y 40 minutos. Las estimaciones de VO2máx fueron, respectivamente, 96, 97, 94 y 98 ml/kg/min, lo que arroja una media global de 96 ml/kg/min, la capacidad más alta conocida –aunque el triatleta noruego Blummenfelt publicó en sus redes recientemente un pantallazo de un resultado superior a 100 alcanzado en una prueba de esfuerzo, sin mayor explicación ni protocolo- no solo en el ciclismo. “Y son cálculos conservadores, porque parten de una eficiencia normal en el uso del oxígeno, inferior al 23%, cuando seguramente será mayor”, matiza Valenzuela. “Porque incluso es posible que su VO2max alcance los 102… Pero que quede claro que, aunque creemos que son números muy lógicos, no dejan de ser estimaciones, aunque quizás sean más válidas incluso que las obtenidas durante una prueba de esfuerzo en bicicleta fija”.

Aunque no alcanzara el número mágico de 100, que permitiría un titular sensacional y redondo sobre los límites del ser humano y cómo se ensanchan, un VO2max de 96 o así sería único. Kilian Jornet, por ejemplo, se queda en 92, y a Indurain se le midió uno de 88, que se consideró en sus tiempos extraordinario.

“El VO2max se mide por mililitros de oxígeno consumidos por kilo cada minuto de esfuerzo y es el marcador de rendimiento por excelencia en los deportes de resistencia es el consumo máximo de oxígeno, o VO2max”, explica Valenzuela. “Indica la cantidad de oxígeno que el organismo es capaz de captar y utilizar, y resume en un solo número el funcionamiento de varios sistemas a la vez: la capacidad de los pulmones para captar oxígeno, la de la sangre para transportarlo, la del corazón para bombearla y la de las mitocondrias para emplearlo en el músculo. Un número elevado es una condición sine qua non para alcanzar un gran rendimiento, pero no única”.

Los números deducidos por Valenzuela y sus colegas, tan espectaculares como son, son también “una exageración”, según el entrenador del esloveno, el único junto al propio corredor que conoce los números exactos del ordenador de la Colnago. “Usan la fórmula de Ferrari para calcular la potencia y la sobreestiman muy muy al alza”, explica Sola. “Con los avances en aerodinámica, ruedas y otros materiales, en las subidas entre el 6% y el 8% se alcanzan grandes velocidades con menos vatios. No sé su VO2máx porque nunca le he hecho prueba de esfuerzo, pero seguro que no es 100”.

-¿Cómo convive una persona consigo misma acostándose todas las noches sabiendo que nadie en el mundo tiene su capacidad física? ¿Adónde le conduce?

-Ni idea, no sé cómo se lo puede tomar, yo tenía un motor muy normal [no tanto, 85 de VO2max, cifra oficial], responde Chris Froome, uno que tampoco era mal ciclista, cuatro Tours, dos Vueltas, un Giro. “Pero habría estado guay. Es una bendición de la naturaleza”.