Tronchon se aprovecha del gazapo del Visma y vence la etapa de la Vuelta al ‘sprint’

Intentaron los más gallardos una fuga nada más salir de Alcaraz, pero el pelotón, por un día protestón, decidió no dar tanta manga ancha. O eso pareció porque poco después un septeto puso tierra de por medio: Dversnes (Uno-X), Paleni (FDJ), Gogl (Alpecin), Sütterlin (Jayco), Weiss (Tudor), Sinuhé Fernández (Burgos) e Iván Cobo (Kern Pharma). Todo un homenaje a Don Quijote y su lucha contra los molinos, . No quiso, sin embargo, dejar demasiado espacio para la ilusión y la imaginación el equipo Visma, que contaba con Van Aert y Brennan como los grandes candidatos para el final que estaba por llegar, una pendiente, un ejercicio de potencia y resistencia, cinco kilómetros que picaban cuesta arriba. Lo mismo pretendió Cofidis, enchufado desde que Coquard venciera el último sprint. Trabajo de zapa que surtió efecto, pues aunque Dunbar (Q36.5) primero, y después Dversnes y Gogl, pretendieron vencer sobre Rocinante, delirios de grandeza quijotescos, el pelotón, ya en combustión, se reagrupó a falta de tres kilómetros por alcanzar la bandera a cuadros.

Sonaron los tambores y las trompetas, aviso de lo que estaba por llegar. Sacaban codos y colmillo los equipos, empeñados en poner en la rampa de salida a sus velocistas. Pero nadie decía la suya y Fedorov (Astana) y Azparren (Q36.5) lanzaron el pulso al pelotón, absorbidos a escasos metros de meta, pero, suficiente, para desestructurar cualquier estrategia. Y emergió Tronchon, el más listo de la clase ante la indefinición de Visma y la falta de piernas de Van Aert, el que ganó cuando nadie se lo esperaba.