El esports en LATAM deja atrás el Hype y entra en una fase incómoda: crecer sin atajos

Los últimos datos de mercado del esports en Sudamérica dibujan un escenario que expertos de la industria ya intuían: la región avanza, sí, pero a un ritmo más lento de lo que prometían discursos de hace unos años.

El sector sigue creciendo de forma sostenida, sin enfrentarse a desplomes, pero sin llegar a ese «salto de escala» que se esperaba tras la pandemia y el boom de audiencias.

Los patrocinios siguen siendo limitados, los acuerdos de derechos audiovisuales aún no alcanzan las grandes cifras de otras regiones, y la estructura competitiva continúa siendo desigual en cada país.

El resultado es un ecosistema de esports que funciona pero que aún no ha alcanzado la madurez del sector para convertir el volumen de jugadores y espectadores en ingresos sólidos y recurrentes.

Los usuarios marcan el ritmo

La principal tracción que se ve en la industria de los esports en LATAM no es la monetización de grandes acuerdos institucionales en Streaming, merchandising o ticketing, como cabría esperar.

Las comunidades activas, el engagement alto y el consumo de contenido constante, ha hecho que el comportamiento del público sea el verdadero motor de cambio en los esports de Sudamérica.

Esta entrega aún no ha conseguido que los esports se conviertan en un producto de interés para grandes televisiones, pero si es un ecosistema vivo que se orienta a consolidar la monetización del sector.

En esta misma línea, las apuestas en esports se han convertido también en uno de los factores principales que pueden acelerar la consolidación del sector latinoamericano.

Brasil, a la vanguardia de los esports en LATAM

Brasil se ha coronado como el motor natural del mundo de los esports en Latinoamérica. Su volumen de jugadores, infraestructura digital, crecimiento estratégico y cultura competitiva han posicionado a Brasil como líder indiscutible dentro de Sudamérica.

Sudamérica ha dejado de ser «la promesa» de un crecimiento explosivo en el mundo de los esports. El nuevo reto es convertir audiencia en valor sostenido, con estructura, formatos y modelos de monetización que profesionalicen el sector.