Anthony Gordon: “En el Barça si no eres inteligente, estás perdido”

Pregunta. En el campo, no lo parece.

Respuesta. En el campo, no. La percepción que tiene la gente de mí siempre ha sido muy diferente de quién soy realmente. Confunden la persona con el futbolista. En cuanto entro al campo soy una persona distinta. Pero necesito ser la mejor versión de mí mismo. Fuera del campo soy tranquilo. Callado.

P. ¿Ese carácter dentro del campo es lo que le permite marcar la diferencia?

R. Sin duda. A este nivel todo el mundo tiene más o menos el mismo talento, salvo Lamine, Pedri y jugadores así. El resto estamos más o menos igualados. Es la mentalidad la que separa a los grandes de los buenos. He jugado con jugadores increíbles que nunca llegaron a su máximo potencial porque no tenían cabeza. Para mí es mejor tener una mente fuerte que mucho talento. El talento es muy inconsistente.

P. ¿Cuándo se dio cuenta de esto?

R. A los 19 años, más o menos. Era un jugador muy talentoso, pero mi mentalidad no era tan fuerte, ni tan constante. Me cedieron al Preston desde el Everton y apenas jugué. Después de esa cesión me dije: no vuelvo a bajar a este nivel. Necesito jugar en la Premier League, no puedo volver a la Championship. Cuando regresé a la pretemporada empecé a leer todos los días, a ver vídeos...

P. ¿Qué tipo de libros?

R. Winning y Relentless, de Tim Grover. A partir de ahí empecé a prestar mucha atención al desarrollo personal. Empecé a entender muchas cosas.

P. ¿Lee alguna novela?

R. Solo libros de desarrollo personal. Leo para estimular el cerebro, para aprender algo de la vida. Para aprender cosas que no sé. Para la ficción, prefiero el cine.

P. ¿Es verdad que ha intentado montar un club de lectura en el vestuario?

R. Me gustaría, pero no lo he intentado. Sé que un futbolista que lee es raro. Pero me parece que soy un alma muy vieja, ¿sabe? Como que pertenezco al pasado.

P. Desarrolle.

R. Pertenezco a otra época. Creo que mi personalidad encaja más con los 90. Ahora todo el mundo está obsesionado con las redes sociales, todo es materialista, el romanticismo casi no existe. Yo no soy así, prefiero el pasado.

P. No sé si es una cuestión del pasado, conozco a gente nacida en los 90 o incluso en los 80 que está obsesionada con la cultura del like en Instagram.

R. Desde que llegaron las redes sociales, sobre 2010, creo que el mundo ha ido a peor. La gente se fija en cosas que no importan. Lo único que importa de verdad está en tu casa, con tu gente.

P. Es decir, ¿es imposible verlo una tarde en su casa, tirado en el sofá y haciendo scroll?

R. Puedo, y lo hago más de lo que debería, pero no me gusta. Cuando lo hago, me siento culpable y más infeliz.

P. ¿Cómo han cambiado las redes sociales la vida de los futbolistas?

R. Ahora piensan mucho en la opinión de los demás. Se elogia muchísimo a un jugador que marca o da una asistencia, aunque haya jugado mal. Yo prefiero jugar bien y no marcar: para mí eso es el fútbol de verdad. Prefiero tomar la decisión correcta para el equipo antes que jugar mal y marcar.

P. ¿Pensar antes que marcar?

R. El tema con mi estilo es que, como presiono, la gente se fija mucho en eso, y creo que quizás mi calidad real sorprende a mucha gente cuando me ven de cerca. Me pasó en el Newcastle. Eddie Howe me fichó del Everton para correr y presionar. Y luego, cuando llegué allí, fue como: “Ah, en realidad eres un buen jugador”. Me da la sensación de que mi inteligencia como futbolista es mi atributo más infravalorado. Y creo que por eso puedo jugar en el Barcelona. Porque si en este equipo no eres inteligente, estás perdido. Tienes que tomar buenas decisiones todo el tiempo o quedas mal.

P. ¿Qué significa ser inteligente?

R. La inteligencia es tomar la decisión correcta más veces de las que no lo haces. Quizás debería disparar más a puerta o ser un poco menos generoso, pero no está en mi naturaleza. Tomar la decisión correcta me hace sentir bien.

P. ¿Cómo fue la llamada de Hansi Flick?

R. Me dijo que quería que viniera, que encajaba con su estilo, con lo que a él le gusta. Cuando hablas con él te das cuenta de que tiene buen carácter. Es tranquilo, buena persona. Habla claro, y eso me gusta: prefiero la honestidad, aunque sea brutal. Además, tenían el mejor equipo, así que quería ser parte de esto.

P. ¿Se habla mucho de Mbappé o de Lamine, pero tiene la sensación de que en España la gente se olvida de Harry Kane?

R. Pasa en todas partes: en Inglaterra solo importa la Premier League, en Alemania solo hablan de Harry Kane por el Bayern. Aquí se habla de Lamine y Mbappé porque son los dos mejores. Es normal, solo ves lo que tienes delante.

P. ¿Le ha sorprendido Lamine?

R. Mucho, pero por su mentalidad. Esperaba que fuera bueno y talentoso, pero no esperaba esa actitud: normalmente un jugador tan joven y con tanto talento se relaja en defensa, y él presiona tanto como Rafa y yo. Y no falta nunca al gimnasio.

P. ¿Y Rodri?

R. También, aunque a él ya lo conocía por haber jugado en contra. Es una bestia. Cuando está en el campo, si perdemos el balón y nos atacan, siempre está ahí. Y en ataque, con él el juego se vuelve lento, lo que nos deja a los demás tiempo y espacio para atacar. Es la combinación perfecta.