Bruselas carga contra la FIFA por su proyecto privatizador del Mundial: “Mantengan los intereses privados fuera de nuestro deporte”

, ha lanzado este miércoles una inusual advertencia pública a la FIFA por sus planes de abrir la explotación comercial del Mundial de fútbol y otras competiciones a inversores privados. “Mantengan los intereses privados fuera de nuestro deporte”, ha reclamado en una publicación en las redes sociales. El responsable europeo ha advertido que el Ejecutivo comunitario revisará cuidadosamente la propuesta, dentro de sus competencias, para determinar si se ajusta al derecho europeo.

“El Mundial es el mayor evento deportivo del planeta, pero la comercialización del fútbol ha ido demasiado lejos”, ha lanzado el maltés Micallef tras las informaciones publicadas sobre el controvertido proyecto de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para crear una nueva entidad que agrupe los derechos comerciales de sus principales torneos y permita la entrada de capital privado. El comisario ha advertido que la operación plantea dudas sobre el papel de la FIFA como regulador del fútbol mundial y, al mismo tiempo, como beneficiario de intereses comerciales.

“Cuando el regulador del deporte también comparte intereses con inversores privados que buscan maximizar beneficios, surgen serias cuestiones sobre conflictos de interés, gobernanza y competencia”, ha afirmado en X, en un hilo de mensajes que ha sido retuiteado por la vicepresidenta de la Comisión Roxana Minzatu. Micallef ha recordado, además, que las normas deportivas no quedan al margen del derecho comunitario cuando tienen consecuencias económicas. “La Comisión examinará cuidadosamente cualquier propuesta que entre dentro de nuestras competencias”, ha afirmado. Aunque FIFA es una organización internacional con sede en Suiza, sí que están radicados en territorio UE muchos de los equipos de fútbol que emplean a jugadores, equipos y competiciones que pueden verse a afectados por la propuesta.

Para hacerlo, la Comisión tendrá que apoyarse, entre otras bases jurídicas, , como apunta el propio comisario. En esa sentencia, los jueces de Luxemburgo fallaron contra los intereses de UEFA y FIFA por considerar que eran juez y parte al vetar aquella competición. Este doble papel, a primera vista, parece darse en el Mundial: la institución que preside Gianni Infantino fija las fechas, obliga a los equipos a ceder a sus jugadores, establece las normas bajo las que se juega la propia competición (no las de los partidos de fútbol), la organiza y recibe los beneficios que se deriven de ella.

Aquella sentencia también es la que citan la asociación que agrupa a las ligas de fútbol profesional (European Leagues) en su reacción a la propuesta de Infantino. En ella, recuerdan que han presentado una queja contra FIFA ante la Comisión “basándose en que la imposición de decisiones por parte de la FIFA sobre el calendario de partidos internacionales constituye un abuso de posición dominante que viola el derecho europeo de la competencia”. Esa demanda se presentó en octubre de 2024. Desde entonces, las ligas han mantenido “reuniones productivas”, según sus propias palabras, con el Ejecutivo de la UE. No obstante, la Comisión no ha abierto un expediente todavía. Por eso, los organizadores de las competiciones nacionales piden de forma indirecta que se dé ese paso: “Confiamos en que las decisiones legales que adopten seguirán velando por los intereses de los aficionados y de la comunidad futbolística”.

No es la primera vez que Micallef choca con las organizaciones internacionales del fútbol y también lo ha hecho con las patronales nacionales, como la española LaLiga. En este último caso, , presidente de la organización española, de llevar un partido de fútbol a Miami, algo que no se ha dado todavía. También se dejó oír cuando se levantó la sanción al jugador de fútbol estadounidense, Folarin Balogun, para que jugara la eliminatoria de su país contra Bélgica en octavos de final.