Cole Palmer da un recital en el reencuentro de Xabi Alonso y Arbeloa en la Premier

El destino, que es circular, les reservó este duelo, al que Arbeloa acudió con cara de funeral. grabándose vídeos de entrenamientos en los que aleccionaba a los chavales del Fulham y pronunciaba charlas de indisimulado afán autopromocional. El tutorial fue bárbaro pero no modificó la placa base de Jorge Cuenca, defensa central de la estirpe de los pasadores de fino pie que abordan los partidos como si el reglamento prohibiera a los rivales atacarles la espalda. Antes de cumplido el minuto, un despeje de Acheampong y un toque como un rayo de luz de Cole Palmer dejaron solo a Joao Pedro frente al portero local. Cuenca solo pudo girarse para mirar cómo el brasileño metía gustoso el 1-0.

Si Arbeloa entró triste al partido, la repentina desventaja no le inmutó, aparte de cubrir su rostro con un velo invisible de melancolía multiplicada. Su atuendo, chaqueta y camiseta oscura, acentuó una presentación sombría. Su tarea no tiene nada de épico: le basta con mantener al Fulham en mitad de tabla. Desde que ascendió hace cuatro años, el equipo del suroeste de Londres ha terminado todas las temporadas entre el 10ª y el 13ª clasificado.