La suerte, o la mala suerte, situó el debut de Andoni Iraola como entrenador del Liverpool en el peor escenario posible. St James’ Park, campo del Newcastle, hasta hace poco la casa de Eddie Howe. A ojos de los propietarios y administradores del Liverpool, una prueba de ácido, pues Howe estuvo y está en la lista de entrenadores que señalaron como posibles sustitutos de Jürgen Klopp, aunque finalmente Que las raspas del equipo que construyó Howe dejaran en evidencia las carencias del Liverpool en la presentación en liga del nuevo entrenador, fue un golpe que, según fuentes del club del Mersey, los dueños vivieron con alarma. El empate 2-2 sobre la hora no alivia la preocupación existente en el seno de la institución con más solera de Inglaterra.
Sucede que el Liverpool fue un colador. A los cinco minutos de acción, Gravenberch se regaló una conducción innecesaria en la frontal del área, Thiaw le interceptó el balón, Wirtz tardó en cerrar la línea de pase y cuando Osula comenzó a correr hacia la portería se encontró con que . Solo para cerrar un contragolpe desbocado, Van Dijk no pudo hacer nada para evitar el gol de Elanga.
El problema de Slot, según indican en el Liverpool, fue su incapacidad para gestionar dos circunstancias devastadoras. Primero, la caída de tensión de unos futbolistas que después de ganar la liga en 2025 se acomodaron. Segundo, la ausencia de un pivote defensivo de garantías. Ni Mac Allister, ni Gravenberch, ni tampoco Szoboszlai son mediocentros especialmente dotados de cualidades defensivas para proteger a sus centrales en todas las situaciones de la presión. A todos les falta continuidad y vocación. Los tres fueron mediapuntas en sus orígenes. Los tres, en el fondo de su corazón, añoran las proximidades del área. Iraola lo sabe pero no ha conseguido, de momento, convencer al club de que le fiche un pivote. El partido de Newcastle puede servirle de argumento de persuasión.
Presa de la desconfianza, el Liverpool solo atinaba con centros cuando Lewis Hall, famoso por su inestabilidad, cometió penalti . El extremo español, recién incorporado, salvó el primer día de trabajo con honores. Gravenberch ejecutó el 2-2. Pero las alarmas no dejan de sonar en el Liverpool recién nacido de Iraola.