enseñaba el vídeo de su adquisición a los técnicos del Leganés. “Tenemos al Messi del futuro”, decía el presidente americano del club madrileño, con el aplomo propio del graduado en la Kellog School of Management y una amplia experiencia en béisbol que, de algún modo, le restaba crédito en el ambiente futbolero. Corría el año 2024 y el vídeo casero mostraba a un adolescente de grandes ojos alertas, flaco y desgarbado, borrando adversarios con regate ambidiestro en una academia de Florida, en Estados Unidos. Puro exotismo.
Dos años más tarde el niño del vídeo amateur ha cumplido 19 y el mercado del fútbol europeo se revuelve a su alrededor. El Real Madrid, el PSG y el Liverpool llevan meses estudiando o negociando su fichaje. Hoy toda la industria conoce su nombre. Es El futbolista más brillante de la selección de Costa de Marfil que disputó el Mundial que acaba de concluir. El Leipzig, que le compró al Leganés por 20 millones de euros en 2025, ahora le valora en unos 120 millones. El récord asoma. Nunca se pagó tanto dinero por un futbolista africano.
El Liverpool, al que históricamente le han salido mal todos los fichajes por los que pagó más de 100 millones de euros, estimó excesivamente arriesgado hacer el desembolso por un atacante al que sus analistas juzgan falto de maduración. El Paris Saint-Germain, que llegó a un preacuerdo con el jugador en junio, descubrió este domingo que tampoco estaba dispuesto a superar los 100 millones de euros por un atacante que cree que replica puestos ya cubiertos en su plantilla por Kvaratskhelia, Doué o Dembélé. Queda el Madrid. Según el Leipzig, el club español está dispuesto a llegar a un acuerdo tras una primera oferta rechazada de 100 millones. La cantidad adquiere resonancias históricas. Si la operación se consuma, Diomande se convertirá en uno de los tres jugadores más caros jamás contratados por el Madrid, junto con Hazard y Bellingham, y la primera estrella nacida en África que suma a la plantilla el presidente Florentino Pérez después de más de dos décadas de gestión.
La última Bundesliga puede resumirse en la cabalgada de tres extremos. Michael Olise, en la banda derecha del Bayern, alcanzó su consagración; Luis Díaz, en la banda izquierda del Bayern, confirmó su condición de gran figura mundial; y Diomande se reveló en el Leipzig como la irrupción más llamativa del campeonato.
Fueron su actuaciones en la liga alemana, desbordantes y garbosas, lo que atrajo la mirada de los grandes clubes. Diomande se convirtió en el jugador de las grandes ligas europeas con mejor promedio de regates exitosos. Se fue de 132 rivales después de encarar a 235, según Opta. Un porcentaje de acierto del 56%. Superior al de Doku (53%), Lamine (52%), Kvaratskhelia (51%), Luis Díaz (48%), Yildiz (48%), Mbappé (47%), Olise (46%), Pedro Neto (45%), Nicolas Pépé (44%), Doué (43%) y Vinicius (41%). El marfileño se encaramó a la cima del escalafón de los duelistas de Europa con un sesgo que impide una valoración completa: apenas disputó los 36 partidos de liga, mientras que todos sus contendientes de la especialidad compitieron además en Champions.
Su fichaje por el Leipzig en el verano pasado inspiró escepticismo. Especialmente entre sus compañeros. Muchos jugadores no comprendían cómo el club se había gastado 20 millones de euros en un “desconocido”. Venía de jugar 10 partidos de Liga con el Leganés, que había bajado a Segunda tras acabar antepenúltimo. Borja Jiménez, su técnico en Butarque, no había podido contar con él hasta marzo. De otro modo, está convencido de que el equipo se habría instalado en la mitad alta de la tabla. Un regateador ambidiestro, que maneja con tanta naturalidad ambos perfiles, desborda por habilidad y por potencia, se asocia con criterio y define con tanto aplomo sin apenas rodaje en Primera, es síntoma de potencial extraordinario. Cuando le preguntaron si 20 millones no era un precio excesivo para un chaval sin experiencia, no tuvo dudas: “Dentro de un año valdrá el doble, o el triple”.
No había transcurrido un año desde su traspaso cuando Oliver Mintzlaff, el CEO de Red Bull y presidente del consejo de vigilancia del RB Leipzig, se golpeó el pecho en un acto público. “Si yo fuera director deportivo no vendería a Diomande bajo ningún concepto”, declaró en abril. Tres meses más tarde, la Red Bull necesita ingresos extraordinarios. Como de costumbre, conservar a sus mejores jugadores no forma parte del plan de un club que traspasó a Gvardiol, Szoboszlai, Olmo, Sabitzer, Upamecano o Konaté. Haber quedado tercero en la última Bundesliga con derecho a participar en la Champions no le asegura el flujo de caja que obtendría mediante una venta récord como la que propicia el marfileño.
Competencia para Vinicius