Hansi Flick lleva meses repitiendo la misma idea: quiere un equipo que corra hacia adelante y hacia atrás con la misma convicción. Por eso, cuando el club se lanzó al mercado este verano, no buscó solo calidad con el balón. Buscó piernas. , dos extremos que llegan avalados por algo más que sus números de cara a portería: son,
El desglose del CIES muestra además que Gordon recorre un 14,3% de su distancia total entre 15 y 20 km/h, un 7,9% entre 20 y 25, y un 4,5% por encima de los 25 km/h: un perfil instalado de forma constante en la carrera de alta intensidad, no solo veloz en acciones aisladas.
Adeyemi, por su parte, aterriza en el Camp Nou tras una carrera marcada por la irregularidad, pero también por una velocidad que roza lo insultante. , estableció en febrero de 2023 el récord de velocidad de la Bundesliga con 36,65 km/h ante el Friburgo, según los datos oficiales de la competición. El propio jugador ha explicado que jamás ha entrenado la velocidad de forma específica: ser el más rápido ha sido siempre, de manera natural, una de sus virtudes. Su llegada, además, da a Flick una pieza más para rotar en una plantilla que, entre competiciones europeas, Liga y Copa, exige a menudo hasta tres partidos por semana en los tramos más cargados del calendario.
Ambos fichajes garantizan a Flick más presión en el primer tramo del campo: extremos de recorrido amplio, capaces de robar en campo contrario y de generar peligro sin necesidad de que el balón les llegue en una posición cómoda. Su llegada le da a Flick un amplio abanico de posibilidades en ataque.
El propio Gordon lo dejó claro en declaraciones difundidas por el club tras su presentación, cuando aseguró sentirse “muy emocionado” ante la perspectiva de jugar junto a Lamine Yamal y el resto de la plantilla, a quienes definió como jugadores “top, de los mejores del mundo”. La suma de perfiles explosivos convierte al ataque azulgrana en uno de los más veloces de Europa sobre el papel, aunque el reto será trasladar esos registros de laboratorio al rendimiento colectivo durante toda la temporada.
Porque correr rápido no siempre es sinónimo de rendir al máximo nivel, y ahí está la letra pequeña de ambos fichajes. Adeyemi llegó a Dortmund como sucesor de Erling Haaland y, pese a sus números en cuatro temporadas y una final de Champions en 2024, su paso por el club nunca terminó de despegar por lesiones y falta de continuidad. Gordon, por su parte, afronta el salto desde un Newcastle competitivo a un vestuario que no admite procesos de adaptación largos. El Barça ha comprado velocidad real, certificada por los datos oficiales. Ahora falta comprobar si esa explosividad se traduce en títulos.