Tiene el Málaga tanta chispa como talento. Y tanta seguridad en lo que hace como confianza desde la grada. . Lo aprovechó un Deportivo de la Coruña en depresión por el conflicto con su grada, que se adelantó en un picotazo de Aubameyang, en estado de gracia en este arranque de temporada. Empató después Chupe en un penalti forzado por Rafita en una primera mitad que acabó equilibrada en resultado, juego y fuerzas. En la segunda todo cambió. Los locales se hicieron con el dominio y con las ocasiones, pero entre el acierto de Leo Román y el travesaño, que repelió un cabezazo del goleador malaguista, todo quedó en tablas. La fiesta de bienvenida a la nueva categoría se quedó a medias en La Rosaleda. Y el reparto de puntos en el duelo de recién ascendidos supo mejor a los visitantes.
La situación despistó, por sorpresa, a los visitantes, que se echaron atrás a pesar de tener al Málaga noqueado. Cedieron el balón a los malaguistas Izan Merino y Dani Lorenzo, que se hicieron dueños del partido. Una indecisión a la salida de los gallegos dejó a Rafita solo en la banda, que corrió hasta el área y gambeteó para después ser derribado por Noubi. Javier Alberola no lo dudó y señaló el punto de penalti. Tampoco tuvo dudas Chupe, que cogió el balón para después batir a Leo Román con un fuerte chut y regalarse su primer gol en Primera por su cumpleaños. El estreno del Málaga en la categoría no podía tener otro sello que el de su goleador. La primera parte acabó con un disparo de Aubameyang que pudo ampliar su cuenta con un disparo cruzado que se fue a la red, pero por fuera.
Tras la reanudación el Málaga se hizo dueño del partido. El Deportivo perseguía sombras y un balón que los jugadores malaguistas ahora sí movían con rapidez y decisión. El equipo mostraba ambición, quería más. Y su entrenador también. Funes sacó pólvora con Larrubia, que salió pronto por Juan Cruz y activó aún más el ataque. Izan Merino disparó cerca de la escuadra a los 15 minutos del inicio del segundo acto y Joaquín pedía pena máxima en una internada por la banda izquierda, que esta vez Javier Alberola no concedió. Para frenar el vendaval, Antonio Hidalgo dio entrada a David Mella y Gonzalo Villares, que parecieron dar más empaque a los suyos hasta que se diluyeron. Eso sí, metían miedo en las contras. Sobre todo Aubameyang, que volvía a rozar el segundo tras sorprender en un saque de banda en un tiro que rozó el poste derecho y silenció a La Rosaleda.
El estadio no se podía creer poco después que el cabezazo de Chupe, con la portería vacía y tras un grave error de Diego Villares en la salida de balón, se estrellara en el travesaño. Apretó el Málaga en los minutos finales entre el carrusel de cambios, pero nada varió. Tampoco consiguieron cambiar la tendencia Nsongo Bil y Yeremay, que debutaba en Primera División para alejar los rumores de traspaso. Todo quedó en tablas y el Deportivo aguó la fiesta de bienvenida a la nueva categoría de la afición malaguista, que prácticamente llenó La Rosaleda. El duelo de recién ascendidos repartió puntos y certezas: ambos apuntan maneras, pero también debilidades en una división que no perdona.