El tenis ha hecho justicia con Zverev

Después de tres finales perdidas y muchos años de intentos fallidos, Alexander Zverev ha logrado finalmente adjudicarse su primer Grand Slam. En un encuentro donde él partía como claro favorito y en el que en muchas fases del mismo no logró desembarazarse de los nervios que tantas veces le atenazaron, y cinco sets al italiano Flavio Cobolli. Por suerte para él, el quinto set se decantó rápidamente a su favor y no tuvo así que enfrentarse a sus miedos. Creo que el tenis ha hecho justicia y le ha permitido al menos no acabar su carrera sin ningún título en uno de los grandes escenarios.

Durante años, Zverev ha tenido casi como única meta coronarse en uno de los cuatro majors, convirtiendo esto casi en una enfermiza obsesión. El hecho de desearlo con tanto anhelo le ha ido provocando un estrés cada vez mayor y le ha impedido en múltiples ocasiones rendir a un nivel mínimamente aceptable en este tipo de competiciones.

Recuerdo que, cuando vino el pasado verano a entrenar conmigo a la academia de Rafael, estuvo contándome largamente la frustración que sentía por todavía no haber podido anotarse ninguna victoria en este tipo de campeonatos, hasta el punto de llegar a comentarme que si no lo conseguía tendría la sensación de que su carrera tenística no habría sido relevante y que con toda seguridad no estaría orgulloso de ella.

En aquellos momentos, con 28 años y después de una decepcionante participación en Wimbledon, donde cayó derrotado en la primera ronda ante el jugador francés Arthur Rinderknech, el alemán era un jugador en este tipo de eventos. Entonces me preguntó en más de una ocasión si creía que sería capaz de conseguirlo. Mi contestación, movido por mi lógica, fue rotunda.

‘Estoy convencido de que podrás hacerlo’. ‘Evidentemente Alcaraz y Sinner no te lo van a poner fácil’. ‘Hay que aceptar que hoy día son superiores a ti, pero Federer, Rafael y Novak también eran superiores al resto de los jugadores, y tampoco se lo pusieron fácil a sus rivales’. ‘Aun así, Wawrinka, que pienso ha sido un jugador inferior a ti, fue capaz de ganar en Roland Garros, Australia y Nueva York’.

En el mundo del deporte hay victorias que marcan un antes y un después. Triunfos que te aportan confianza y determinación, y que te llevan a elevar el nivel. Probablemente esta sea una de esas. En el caso del teutón, aparte de quitarle un gran peso de encima, creo que además le llevará a volver a jugar con la valentía y la agresividad que año tras año fue dejando de ejercer y que nunca debió abandonar.

El hecho de haber conseguido alcanzar finalmente su sueño le quitará esta presión que durante tanto tiempo le atenazó, y casi con toda seguridad le acercará a sus dos máximos rivales, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. Tal vez el tenis y los grandes títulos vuelvan a partir de hoy a ser cosa de tres.