Triunfos que cambian una carrera

El pasado sábado, un día antes de la final entre Alexander Zverev y Ben Shelton, varios entrenadores de la Academia de Rafael y yo estuvimos tratando de dilucidar qué desenlace sería más favorable para los intereses del tenis español. Para Carlos Alcaraz, sobre todo, pero para Rafa Jódar también, por supuesto.

Recuerdo cómo la victoria de Stanislas Wawrinka en el Open de Australia de 2014 le cambió al suizo su propia percepción y se convirtió a partir de aquel momento en un jugador mucho más peligroso para sus rivales. Hoy sabemos ya que, pero si el triunfo le hubiera correspondido al joven norteamericano, probablemente habría sucedido lo mismo. Por su edad, solo un año mayor que Carlos, se habría convertido en uno de sus máximos rivales, un hecho que se alargaría presumiblemente a lo largo de la carrera de ambos. Como esto no ha pasado, de momento, eso se queda en una mera especulación, pero es fácil presumir que tendrá nuevas oportunidades que no nos permiten descartar nuestra hipótesis.

La tranquilidad y la confianza en uno mismo que proporciona la victoria en uno de los cuatro torneos del Grand Slam, la volvimos a comprobar el domingo con la actuación de Sascha Zverev. lo ha transformado en un jugador diferente. Ha pasado de ser un tenista al que este tipo de torneos lo atenazaban y le impedían demostrar su potencial, a poder ofrecer, en cambio, su mejor versión. Tras su triunfo en París, disputó su mejor torneo de Wimbledon hasta el momento, solo siendo superado por el número uno del mundo, Jannik Sinner, en una apretada final.

En el tenis, muchos entrenadores aconsejan a sus jugadores que intenten no fijarse en el marcador, que jueguen el punto presente abstrayéndose de lo sucedido en el anterior y que no especulen demasiado en lo que va a venir. En la final, como cosa diría que anecdótica si no fuera porque las imágenes están dando la vuelta al mundo, vimos al teutón llevar estos preceptos hasta sus últimas consecuencias, hasta el punto de ocurrir el insólito hecho de que ganó el campeonato sin enterarse de ello. Después de conectar un saque ganador y de adjudicarse el último punto de la final, no hizo ademán alguno y se fue a restar creyendo que el partido no había acabado. La reacción del público le hizo mirar el marcador y percatarse de que se acababa de convertir en el nuevo campeón.

Este segundo título de Grand Slam le permitirá a Zverev luchar abiertamente por el número uno de final de temporada, además de suponer un nuevo impulso en su carrera. Algo que creo que lo acercará todavía más a sus máximos rivales: Alcaraz y Sinner.