El bucle fatídico de Alejandro Davidovich: eliminado, vuelve a quedarse en la orilla

Maldice el andaluz, 19º del mundo, y se golpea el pecho con el dedo índice: . A partir de ahí, la cuesta abajo. Otro desenlace cruel. La volea de revés se le va al pasillo, pese a la determinación para cerrar el duelo en la red, y después el resto se marcha largo. Abortada esa doble opción, en el desempate va diluyéndose; el golpe cortado (sin fe) se queda en la malla y Tien abraza finalmente la victoria, que le guía hacia el cruce del jueves con Jannik Sinner, jerárquico ante João Fonseca (7-6(6) y 7-6(4). El norteamericano, zurdo de 20 años, es el cuartofinalista más joven de su país en California desde que su técnico, Michael Chang, alcanzase la cota en 1992. Ese año, Chang triunfó.

Se sincera el vencedor después de haber salvado la situación límite: “No sé qué ha ocurrido hoy. Estaba disperso y me sentía agotado, ausente, sin fuerzas. No sé muy bien cómo, pero al final he conseguido recomponerme y encontrar esa segunda marcha. Me alegro mucho de ello”. Serán sus primeros cuartos de final en un Masters 1000, después de haber logrado progresar en el Open de Australia hasta la antepenúltima ronda, luego Tien, campeón de la última Copa de Maestros de los sub-21, mantiene la buena dirección. En contraposición, enfilando la puerta de salida del torneo, Davidovich sigue dándole vueltas al asunto: ¿Qué demonios ocurre cada vez que lo tiene a tiro? Un misterio.

Primero se levanta para neutralizar el 6-3 favorable al carioca en el tie-break, con cinco puntos seguidos, y luego aplaca la réplica final del rival, empeñado en debatir hasta el último suspiro: la rotura para 5-5 prolonga el crédito del brasileño, al que tampoco le vale el 4-3 del desempate. Todavía reencontrándose, Sinner sigue siendo mucho Sinner. “João tiene un talento increíble, le pega muy duro. Hará grandes cosas”, radiografía el italiano, convertido en el jugador de su nacionalidad con más triunfos (97) en los miles, por delante de Fabio Fognini (96). “Jannik presiona todo el rato”, precisa Fonseca, quien a su vez incide: “Pero mi nivel está ahí. Los pequeños detalles son fundamentales”.