El verano tiene ese je ne sais quoi que cuesta explicar, pero se reconoce en cuanto llega. Un atardecer que no acaba nunca, el olor a coco y crema solar en el cuerpo y a jazmín en la calle o la sensación de libertad que dan los días largos. Son emociones que revolucionan por dentro y disparan la serotonina, endorfinas, oxitocina y vitamina D, para dejar en una esquina acorralado al maldito cortisol. El verano es experiencia pura, momentos que sacan de la rutina y piden movimiento.
Este año, Decathlon ha querido que esa energía no se quedara dentro del anuncio de televisión protagonizado por los futbolistas Pedri y Andrés Iniesta, sino que se convirtiera en algo que se pudiera tocar y vivir. Y lo ha conseguido. Lo que empezó con un rodaje profesional ha terminado siendo una intensa ruta por España con La Van del Verano y ha tenido su gran parada (y fiesta) final en Madrid.
Para Berto, el deporte no es solo un hobby de fin de semana, es su forma de entender el mundo. Su rutina diaria es un rompecabezas de disciplinas que van desde el trail running y el ciclismo hasta la natación, el senderismo o el crossfit. En este estilo de vida tan activo, Decathlon juega un papel logístico clave: “es un cómodo que uso habitualmente, siempre que necesito equipamiento”. Al mirar atrás y ver cómo el proyecto ha saltado de la pantalla a la ruta de la furgoneta, Berto lo resume con orgullo: “la recompensa al trabajo bien hecho”.
La Van del Verano nació con una idea: que las historias no terminan cuando el director grita “¡corten!”. El viaje comenzó el 6 de junio en la Camping Experience de Alicante, donde la furgoneta se sumergió en el universo outdoor. Allí, entre actividades de montaña y demostraciones de producto, se vivió la primera toma de contacto con la comunidad, para demostrar que el equipo técnico es solo la excusa para salir a disfrutar de la naturaleza.
Poco después, la ruta se trasladó al paseo marítimo de Cullera (Valencia), donde el deporte se vistió de refrescante. Fue una jornada abierta al público centrada en las actividades acuáticas, y contó con la energía de la exgimnasta Almudena Cid y la entrenadora Crys Dyaz. Ver a los embajadores de la campaña interactuando con los vecinos y turistas fue la prueba de que la actividad física, más allá de la competición, es un espacio de encuentro y recuerdos compartidos.
En estas paradas costeras, nadie se siente más cómoda que Ilenia Almeida, colaboradora de la marca desde hace cuatro años. Para ella, que trabaja en la tienda, ser imagen de la campaña resultó algo natural: “Lo viví con mucha ilusión. Sentí que estaba representando algo que forma parte de mí desde hace años”, comenta. “No se trataba de interpretar un papel, sino de mostrar quién soy realmente: una persona que vive el deporte y que cree en los productos porque forman parte de su día a día”.
Ilenia vive por y para el mar. Con la llegada del buen tiempo, su equipamiento de Decathlon se convierte en lo que ella llama sus “juguetes” diarios: “Cada día en el mar tiene su propio juguete. Hay días de olas para coger una tabla de surf, otros para salir con el paddle surf, explorar en kayak o pasar horas haciendo snorkel". Como comercial, esta experiencia de primera mano le permite asesorar de forma auténtica: “Me encanta recomendar material que conozco porque lo utilizo, lo pruebo y forma parte de mi día a día dentro y fuera del agua”.
Después de kilómetros de carretera, playa y montaña, la ruta alcanzó su destino final el 21 de junio. El Centro Comercial Westfield Parquesur en Leganés (Madrid) fue el escenario elegido para el evento de visionado, que ha coincidido con el solsticio de verano y con la retransmisión de uno de los partidos de fútbol más relevantes de la temporada. Decathlon ha querido que este fuera el gran punto de encuentro para dar la bienvenida oficial a la temporada de calor, uniendo deporte y entretenimiento en una jornada abierta a todos.
El evento fue diseñado pensando en todos los perfiles de deportistas:
Este viaje de La Van del Verano ha recordado a todos que el deporte es la mejor herramienta para conectar personas, descubrir lugares y construir comunidad. Historias como las de Berto o Ilenia demuestran que las mejores aventuras no son las que ocurren en un set de rodaje, sino las que seguimos viviendo cuando se apagan las cámaras y salimos a la calle con las zapatillas de deporte puestas.